Febrero 06 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 16
GÉNESIS 48 al 50
Jacob bendice a Manasés y a Efraín
48 Cierto
día, no mucho tiempo después, le avisaron a José: «A tu padre ya le queda muy
poco tiempo de vida». Entonces José fue a visitarlo, y llevó con él a sus dos
hijos, Manasés y Efraín.
2 Cuando
José llegó, le dijeron a Jacob que su hijo José había venido a verlo. Entonces
Jacob cobró fuerzas y se incorporó en su cama.
3 Jacob
le dijo a José:
—El Dios Todopoderoso se me apareció en la
aldea de Luz, en la tierra de Canaán, y me bendijo 4 con
estas palabras: “Te haré fructífero y multiplicaré tu descendencia. Haré de ti
una multitud de naciones, y daré esta tierra de Canaán a tus descendientes como
posesión perpetua”.
5 »Ahora
reclamo como hijos míos a estos dos muchachos tuyos, Efraín y Manasés, quienes
nacieron aquí en la tierra de Egipto antes de que yo llegara. Ellos serán mis
hijos, como lo son Rubén y Simeón. 6 Pero cualquier
otro hijo que te nazca en el futuro será tuyo, y heredará tierra dentro de los
límites de los territorios de sus hermanos Efraín y Manasés.
7 »Hace
mucho tiempo, cuando yo regresaba de Padán-aram, Raquel murió en la tierra
de Canaán. Todavía íbamos en viaje y bastante lejos de Efrata (es decir,
Belén). Con mucha tristeza, la enterré allí, junto al camino que va a Efrata.
8 Entonces
Jacob miró a los dos muchachos.
—¿Son estos tus hijos?— preguntó.
9 —Sí—le
dijo José—, estos son los hijos que Dios me ha dado aquí en Egipto.
Y Jacob dijo:
—Acércalos más a mí, para que pueda bendecirlos.
10 Jacob
casi había perdido la vista debido a su avanzada edad y apenas podía ver.
Entonces José le acercó a los muchachos, y Jacob los besó y los abrazó. 11 Entonces
Jacob le dijo a José:
—Nunca pensé que volvería a ver tu rostro, ¡pero
ahora Dios me ha permitido ver también a tus hijos!
12 José
retiró a los muchachos de las rodillas de su abuelo, y se inclinó con el rostro
hacia el suelo. 13 Después puso a los muchachos
delante de Jacob. Con su mano derecha dirigió a Efraín hacia la mano izquierda
de Jacob, y con su mano izquierda puso a Manasés a la mano derecha de
Jacob. 14 Pero Jacob cruzó sus brazos cuando los
extendió para poner sus manos sobre la cabeza de los muchachos: es decir, puso
su mano derecha sobre la cabeza de Efraín—aunque él era el menor—y su mano
izquierda sobre la cabeza de Manasés, que era el hijo mayor. 15 Luego
bendijo a José con las siguientes palabras:
«Que el Dios delante del cual caminaron
mi abuelo Abraham y mi padre Isaac
—el Dios que ha sido mi pastor
toda mi vida, hasta el día de hoy,
16 el Ángel que me ha salvado de todo mal—
bendiga a estos muchachos.
Que ellos preserven mi nombre
y el nombre de Abraham y de Isaac.
Y que su descendencia se multiplique en gran manera
por toda la tierra».
17 Pero
José se molestó cuando vio que su padre puso la mano derecha sobre la cabeza de
Efraín. Entonces José se la levantó para pasarla de la cabeza de Efraín a la
cabeza de Manasés.
18 —No,
padre mío—le dijo—. Este es el hijo mayor; pon tu mano derecha sobre su cabeza.
19 Pero
su padre se negó a hacerlo.
—Ya lo sé, hijo mío, lo sé —respondió él—. Manasés
también llegará a ser un gran pueblo, pero su hermano menor será aún más grande
y de su descendencia se formarán una multitud de naciones.
20 Así
que, aquel día, Jacob bendijo a los muchachos con esta bendición: «El pueblo de
Israel usará el nombre de ustedes cuando impartan una bendición. Dirán: “Que
Dios los haga tan prósperos como a Efraín y a Manasés”». De esta manera, Jacob
puso a Efraín antes de Manasés.
21 Entonces
Jacob le dijo a José:
—Mira, yo estoy a punto de morir, pero Dios
estará contigo y te llevará de regreso a Canaán, la tierra de tus
antepasados. 22 Y además de lo que les he dado a
tus hermanos, te doy a ti una porción adicional de la tierra que tomé de los amorreos con mi espada
y con mi arco.
Últimas palabras de Jacob para sus
hijos
49 Entonces
Jacob hizo llamar a todos sus hijos y les dijo: «Júntense alrededor de mí, y
les diré lo que le ocurrirá a cada uno de ustedes en los días venideros.
2 »Acérquense
y escuchen, hijos de Jacob;
escuchen a Israel, su padre.
3 »Rubén,
tú eres mi hijo mayor, mi fuerza,
el hijo de mi juventud vigorosa.
Tú eres el primero en rango y el primero en potencia.
4 Pero eres tan impetuoso como una inundación,
y ya no serás más el primero.
Pues te acostaste con mi esposa;
deshonraste mi cama matrimonial.
5 »Simeón
y Leví son tal para cual;
sus armas son instrumentos de violencia.
6 Que jamás tome parte yo en sus reuniones;
que nunca tenga nada que ver con sus planes.
Pues en su enojo asesinaron hombres,
y por diversión mutilaron bueyes.
7 Maldito sea su enojo, porque es feroz;
maldita sea su ira, porque es cruel.
Los esparciré entre los descendientes de Jacob;
los dispersaré por todo Israel.
8 »Judá,
tus hermanos te alabarán.
Agarrarás a tus enemigos por el cuello.
Todos tus parientes se inclinarán ante ti.
9 Judá, mi hijo, es un león joven
que ha terminado de comerse a su presa.
Se agazapa como un león y se tiende;
como a una leona, ¿quién se atreverá a despertarlo?
10 El cetro no se apartará de Judá,
ni la vara de mando de sus descendientes,
hasta que venga aquel a quien le pertenece,
aquel a quien todas las naciones honrarán.
11 Él ata su potro a una vid,
la cría de su burro a una vid escogida.
Lava sus ropas en vino,
sus vestidos, con el jugo de las uvas.
12 Sus ojos son más oscuros que el vino,
y sus dientes, más blancos que la leche.
13 »Zabulón
se asentará junto a la costa
y será un puerto para los barcos;
sus fronteras se extenderán hasta Sidón.
14 »Isacar
es un burro robusto
que descansa entre dos alforjas.
15 Cuando vea lo bueno que es el campo
y lo agradable del terreno,
doblará su hombro para llevar la carga
y se someterá al arduo trabajo.
16 »Dan
gobernará a su pueblo
como cualquier otra tribu de Israel.
17 Dan será una serpiente junto al camino,
una víbora venenosa en el sendero,
que muerde los talones del caballo
para que caiga el jinete.
18 ¡Oh Señor, confío en ti para la salvación!
19 »Gad
será atacado por bandas saqueadoras,
pero él las atacará cuando ellas se batan en retirada.
20 »Aser
cenará manjares deliciosos
y producirá comida digna de reyes.
21 »Neftalí
es una cierva en libertad
que tiene hermosos cervatillos.
22 »José
es la cría de un burro salvaje,
la cría de un burro salvaje junto a un manantial
uno de los burros salvajes sobre la cresta de la
tierra.
23 Los arqueros lo atacaron ferozmente;
le dispararon y lo hostigaron.
24 Pero su arco permaneció tenso,
y sus brazos fueron fortalecidos
por las manos del Poderoso de Jacob,
por el Pastor, la Roca de Israel.
25 Que el Dios de tu padre te ayude;
que el Todopoderoso te bendiga
con bendiciones de los cielos de arriba,
y con bendiciones de las aguas profundas de abajo,
y con bendiciones de los pechos y del vientre.
26 Que mis bendiciones paternas sobre ti
superen las bendiciones de mis antepasados,
y alcancen las alturas de los montes eternos.
Que estas bendiciones descansen sobre la cabeza de José,
quien es príncipe entre sus hermanos.
27 »Benjamín
es un lobo rapaz,
que devora a sus enemigos por la mañana
y reparte su botín por la tarde».
28 Estas
son las doce tribus de Israel, y esto es lo que su padre dijo a sus hijos al
despedirse de ellos. Los bendijo con un mensaje apropiado para cada uno.
Muerte y entierro de Jacob
29 Entonces
Jacob les dio las siguientes instrucciones: «Yo moriré pronto y me uniré con
mis antepasados. Entiérrenme junto con mi padre y mi abuelo en la cueva que
está en el campo de Efrón el hitita. 30 Es la cueva
del campo de Macpela, cerca de Mamre, en Canaán, la cual Abraham compró a Efrón
el hitita como lugar de sepultura permanente. 31 Allí
están enterrados Abraham y su esposa Sara; allí también están enterrados Isaac
y su esposa Rebeca; y allí enterré a Lea. 32 Es la
parcela de tierra y la cueva que mi abuelo Abraham les compró a los hititas».
33 Cuando
Jacob terminó de dar este encargo a sus hijos, metió los pies en la cama, dio
su último suspiro y se reunió con sus antepasados al morir.
50 José
se abrazó al cuerpo de su padre, y lloró y lo besó. 2 Después
ordenó a los médicos que estaban a su servicio que embalsamaran el cuerpo de su
padre, y Jacob fue embalsamado. 3 El
proceso para embalsamarlo llevó cuarenta días, que es el tiempo habitual. Y los
egipcios guardaron luto por Jacob durante setenta días.
4 Cumplido
el período del luto, José se acercó a los consejeros del faraón y les dijo:
«Les ruego que me hagan el favor de hablar al faraón por mí. 5 Díganle
que mi padre me hizo pronunciar un juramento. Me dijo: “Escucha, yo estoy a
punto de morir. Lleva mi cuerpo de regreso a la tierra de Canaán y entiérrame
en la tumba que preparé para mí mismo”. Por lo tanto, le ruego que me permita
ir a enterrar a mi padre. Y después del entierro, regresaré sin demora».
6 El
faraón concedió la petición de José y le dijo: «Ve y entierra a tu padre, tal
como él te hizo prometer». 7 Entonces José partió
para enterrar a su padre. Lo acompañaron todos los funcionarios del faraón,
todos los ancianos de la casa del faraón, y todos los oficiales de alto rango
de Egipto. 8 José llevó a los de su propia casa y a
sus hermanos y a los de sus casas, pero dejó en la tierra de Gosén a los niños
pequeños y a los rebaños y a las manadas. 9 Una
gran cantidad de carros de guerra con sus conductores acompañaron a José.
10 Cuando
llegaron al campo de trillar de Atad, cerca del río Jordán, llevaron a cabo un
gran servicio conmemorativo muy solemne, con un período de siete días de luto
por el padre de José. 11 Los cananeos que vivían en
ese lugar los observaron lamentarse en el campo de trillar de Atad, y luego
cambiaron el nombre del lugar (situado cerca del Jordán); lo llamaron
Abel-mizraim, porque dijeron: «Este es un lugar de gran lamento para estos
egipcios».
12 Así
que los hijos de Jacob hicieron tal como él les había ordenado. 13 Llevaron
su cuerpo a la tierra de Canaán y lo enterraron en la cueva que está en el
campo de Macpela, cerca de Mamre. Esa es la cueva que Abraham le había comprado
a Efrón el hitita como lugar de sepultura permanente.
José perdona a sus hermanos
14 Después
de haber enterrado a Jacob, José regresó a Egipto junto con sus hermanos y
todos los que lo habían acompañado al entierro de su padre. 15 Pero
ahora que su padre había muerto, los hermanos de José tuvieron temor, y se
decían: «Ahora José mostrará su enojo y se vengará por todo el mal que le
hicimos».
16 Entonces
enviaron a José un mensaje que decía: «Antes de morir, tu padre nos mandó
que 17 te dijéramos: “Por favor, perdona a tus
hermanos por el gran mal que te hicieron, por el pecado de haberte tratado con
tanta crueldad”. Por eso nosotros, los siervos del Dios de tu padre, te
suplicamos que perdones nuestro pecado». Cuando José recibió el mensaje, perdió
el control y se echó a llorar. 18 Entonces sus
hermanos llegaron, y se arrojaron al suelo delante de José y dijeron:
—Mira, ¡somos tus esclavos!
19 Pero
José les respondió:
—No me tengan miedo. ¿Acaso soy Dios para
castigarlos? 20 Ustedes se propusieron hacerme mal,
pero Dios dispuso todo para bien. Él me puso en este cargo para que yo pudiera
salvar la vida de muchas personas. 21 No, no tengan
miedo. Yo seguiré cuidando de ustedes y de sus hijos.
Así que hablándoles con ternura y bondad, los
reconfortó.
Muerte de José
22 José
y sus hermanos con sus familias siguieron viviendo en Egipto. José vivió hasta
los ciento diez años de edad. 23 Alcanzó a ver a
tres generaciones de los descendientes de su hijo Efraín, y vivió lo suficiente
para ver el nacimiento de los hijos de Maquir, el hijo de Manasés, a quienes
recibió como suyos.
24 José
les dijo a sus hermanos: «Yo pronto moriré pero ciertamente Dios los ayudará y
los sacará de esta tierra de Egipto. Él los hará volver a la tierra que
solemnemente prometió dar a Abraham, a Isaac y a Jacob».
25 Entonces
José hizo jurar a los hijos de Israel y les dijo: «Cuando Dios venga a
ayudarlos y los lleve de regreso, deben llevarse mis huesos con ustedes». 26 José
murió a los ciento diez años de edad y los egipcios lo embalsamaron, y pusieron
su cuerpo en un ataúd en Egipto.
SALMOS 16
Salmo de David.
16 Mantenme
a salvo, oh Dios,
porque a ti he acudido en busca de refugio.
2 Le
dije al Señor: «¡Tú eres mi dueño!
Todo lo bueno que tengo proviene de ti».
3 ¡Los justos de la tierra
son mis verdaderos héroes!
¡Ellos son mi deleite!
4 A quienes andan detrás de otros dioses se les
multiplican los problemas.
No participaré en sus sacrificios de sangre;
ni siquiera mencionaré los nombres de sus dioses.
5 Señor,
solo tú eres mi herencia, mi copa de bendición;
tú proteges todo lo que me pertenece.
6 La tierra que me has dado es agradable;
¡qué maravillosa herencia!
7 Bendeciré
al Señor, quien me guía;
aun de noche mi corazón me enseña.
8 Sé que el Señor siempre está conmigo.
No seré sacudido, porque él está aquí a mi lado.
9 Con
razón mi corazón está contento y yo me alegro;
mi cuerpo descansa seguro.
10 Pues tú no dejarás mi alma entre los muertos
ni permitirás que tu santo se pudra en la tumba.
11 Me mostrarás el camino de la vida;
me concederás la alegría de tu presencia
y el placer de vivir contigo para siempre.
Te invitamos a complementar esta
lectura con el siguiente video.
Terminamos de estudiar Génesis, mira este video
para repasar el diseño literario del libro y el flujo de pensamiento.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”