Febrero 22 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 32
LEVÍTICO 8 – 10
Ordenación de los sacerdotes
8 Entonces
el Señor le dijo a Moisés: 2 «Trae a
Aarón y a sus hijos, junto con sus vestiduras sagradas, el aceite de la unción,
el becerro para la ofrenda por el pecado, los dos carneros y la cesta con el
pan preparado sin levadura, 3 y convoca a toda la
comunidad de Israel para que se reúna a la entrada del tabernáculo».
4 Así
que Moisés siguió las instrucciones del Señor, y toda la comunidad se
reunió a la entrada del tabernáculo. 5 Moisés les
anunció: «¡Esto es lo que el Señor nos ha ordenado que
hagamos!». 6 Después presentó a Aarón y a sus hijos
y los lavó con agua. 7 A Aarón le puso la túnica
oficial y lo ciñó con una faja alrededor de la cintura. Lo vistió con el manto,
le puso encima el efod bien asegurado con la faja decorativa. 8 Después
Moisés puso el pectoral sobre Aarón y colocó adentro el Urim y el Tumim. 9 Además
puso el turbante sobre la cabeza de Aarón y, en la parte delantera del
turbante, sujetó la medalla de oro—el símbolo de santidad—tal como el Señor le
había ordenado.
10 Después
Moisés tomó el aceite de la unción y ungió el tabernáculo y todo lo que había
en él, y así los santificó. 11 Roció el altar siete
veces con el aceite, de esta manera lo ungió junto con todos los utensilios, al
igual que el lavamanos y su base, para santificarlos. 12 Luego
derramó un poco de aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y de esta
manera lo ungió y lo santificó para su labor. 13 Después,
Moisés presentó a los hijos de Aarón. Los vistió con sus túnicas, las ató con
las fajas y les colocó los gorros especiales, tal como el Señor le
había ordenado.
14 Luego
Moisés presentó el becerro para la ofrenda por el pecado. Aarón y sus hijos
pusieron sus manos sobre la cabeza del becerro. 15 Moisés
lo mató y tomó parte de la sangre y, con su dedo, la untó sobre los cuatro
cuernos del altar para purificarlo. Derramó el resto de la sangre al pie del
altar. Mediante este proceso, al purificarlo, el altar quedó
consagrado. 16 Después Moisés tomó toda la grasa
que rodea las vísceras, el lóbulo largo del hígado, los dos riñones junto con
la grasa que los rodea, y lo quemó todo sobre el altar. 17 Luego
tomó el resto del becerro—incluidos la piel, la carne y el estiércol—y lo quemó
en el fuego fuera del campamento, tal como el Señor le había
ordenado.
18 Luego
Moisés presentó el carnero para la ofrenda quemada. Aarón y sus hijos pusieron
sus manos sobre la cabeza del carnero, 19 y Moisés
lo mató. Después tomó la sangre del carnero y la salpicó por todos los lados
del altar. 20 Luego cortó el carnero en pedazos,
quemó la cabeza, algunos de los pedazos y la grasa en el altar. 21 Después
de lavar las vísceras y las patas con agua, Moisés quemó todo el carnero sobre
el altar como una ofrenda quemada. Fue un aroma agradable, una ofrenda especial
presentada al Señor, tal como el Señor le había ordenado.
22 Después,
Moisés presentó el otro carnero, el de la ordenación. Aarón y sus hijos
pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero, 23 y
Moisés lo mató. Después tomó un poco de la sangre y se la untó a Aarón en el
lóbulo de la oreja derecha, en el pulgar de la mano derecha y en el dedo gordo
de su pie derecho. 24 A continuación, Moisés
presentó a los hijos de Aarón y les untó un poco de la sangre en el lóbulo de
la oreja derecha, en el pulgar de la mano derecha y en el dedo gordo del pie
derecho. Luego salpicó el resto de la sangre por todos los lados del altar.
25 Acto
seguido, Moisés tomó la grasa del carnero, que incluye la grasa de la cola
gorda, la que rodea las vísceras, el lóbulo largo del hígado, los dos riñones
con la grasa que los rodea, junto con el muslo derecho. 26 Encima
de estos puso un pan plano preparado sin levadura, un pan mezclado con aceite
de oliva y una oblea untada con aceite de oliva. Estos panes los tomó de la
cesta de los panes preparados sin levadura que se había colocado en la
presencia del Señor. 27 Entonces, Moisés puso
todas estas cosas en las manos de Aarón y sus hijos, y las levantó al Señor como
una ofrenda especial. 28 Luego Moisés les quitó de
las manos todas estas ofrendas y las quemó sobre el altar, encima de la ofrenda
quemada. Esta era la ofrenda de ordenación; era un aroma agradable, una ofrenda
especial presentada al Señor. 29 Después
Moisés tomó el pecho y lo levantó como una ofrenda especial al Señor. Esta
era la porción que le pertenecía a Moisés del carnero de la ordenación, tal
como el Señor le había ordenado.
30 A
continuación Moisés tomó un poco del aceite de la unción y algo de la sangre
que estaba en el altar y los roció sobre Aarón y sus vestiduras y sobre los
hijos de Aarón y sus vestiduras. De esta manera, hizo santos a Aarón y a sus
hijos junto con sus vestiduras.
31 Después
Moisés les dijo a Aarón y a sus hijos: «Hiervan el resto de la carne de las
ofrendas a la entrada del tabernáculo, y cómanla ahí mismo, junto con el pan
que está en la cesta de las ofrendas para la ordenación, tal como lo ordené
cuando dije: “Aarón y sus hijos se lo comerán”. 32 Quemen
todo lo sobrante de la carne y del pan. 33 No
salgan de la entrada del tabernáculo durante siete días, porque hasta entonces
habrá terminado la ceremonia de la ordenación. 34 Todo
lo que hemos hecho hoy fue ordenado por el Señor con el fin de
purificarlos y hacerlos justos ante él. 35 Ahora
permanezcan a la entrada del tabernáculo día y noche durante siete días y hagan
todo lo que el Señor exige. Si no lo hacen, morirán, porque esto es
lo que el Señor ha ordenado». 36 Entonces
Aarón y sus hijos hicieron todo lo que el Señor había ordenado por
medio de Moisés.
Los sacerdotes comienzan su labor
9 Al
octavo día, después de la ceremonia de ordenación, Moisés reunió a Aarón, a sus
hijos y a los ancianos de Israel. 2 Le dijo a
Aarón: «Toma un ternero para una ofrenda por el pecado y un carnero para una
ofrenda quemada, ambos sin defecto, y preséntalos al Señor. 3 Luego
diles a los israelitas: “Tomen un chivo como ofrenda por el pecado, y también
tomen un ternero y un cordero, ambos de un año y sin defecto, para una ofrenda
quemada. 4 También tomen un toro y un carnero
para una ofrenda de paz, y harina humedecida con aceite de oliva para una
ofrenda de grano. Presenten todas estas ofrendas al Señor, porque hoy
el Señor se aparecerá a ustedes”».
5 Así
que los israelitas presentaron todas estas cosas a la entrada del tabernáculo, tal
como Moisés lo había mandado. Entonces toda la comunidad se acercó y permaneció
de pie ante el Señor. 6 Y Moisés dijo: «Esto
es lo que el Señor les ha ordenado que hagan para que la gloria
del Señor se aparezca ante ustedes».
7 Luego
Moisés le dijo a Aarón: «Acércate al altar y sacrifica tu ofrenda por el pecado
y tu ofrenda quemada para purificarte a ti y al pueblo. Luego presenta las
ofrendas del pueblo para purificarlos a ellos y hacerlos justos ante el Señor, tal
como él lo ha ordenado».
8 De
manera que Aarón fue al altar y mató al ternero como ofrenda por el pecado por
sí mismo. 9 Entonces sus hijos le llevaron la
sangre, él mojó su dedo en ella y la puso en los cuernos del altar, y después
derramó el resto de la sangre al pie del altar. 10 Luego
quemó sobre el altar la grasa, los riñones y el lóbulo largo del hígado de la
ofrenda por el pecado, tal como el Señor se lo había ordenado a
Moisés. 11 Sin embargo, quemó la carne y la piel
fuera del campamento.
12 A
continuación, Aarón mató al animal para la ofrenda quemada, y sus hijos le
llevaron la sangre, y él la salpicó por todos los lados del altar. 13 Luego
ellos le entregaron cada uno de los pedazos de la ofrenda quemada, incluida la
cabeza, y los quemó en el altar. 14 Después lavó
las vísceras y las patas y las quemó en el altar junto con el resto de la
ofrenda quemada.
15 Después
Aarón presentó las ofrendas del pueblo. Mató al chivo del pueblo y lo presentó
como una ofrenda por el pecado, tal como lo había hecho con la ofrenda por su
propio pecado. 16 Luego presentó la ofrenda quemada
y la sacrificó en la forma establecida. 17 También
presentó la ofrenda de grano y quemó un puñado de la mezcla de harina en el
altar, además de la ofrenda quemada habitual de la mañana.
18 Después
Aarón mató al toro y al carnero como ofrenda de paz del pueblo, y sus hijos le
llevaron la sangre, y él la salpicó por todos los lados del altar. 19 Luego
tomó la grasa del toro y del carnero—la grasa de la cola gorda y la que rodea
las vísceras—junto con los riñones y el lóbulo largo del hígado. 20 Puso
estas porciones de grasa encima del pecho de estos animales y las quemó en el
altar. 21 Luego Aarón levantó los pechos y los
muslos derechos de los animales como una ofrenda especial al Señor, tal
como Moisés lo había ordenado.
22 Entonces
Aarón levantó las manos hacia el pueblo y lo bendijo. Después de presentar la
ofrenda por el pecado, la ofrenda quemada y la ofrenda de paz, se bajó del
altar. 23 Luego Moisés y Aarón entraron en el
tabernáculo y, cuando salieron, volvieron a bendecir al pueblo, y la gloria
del Señor se apareció a toda la comunidad. 24 Un
fuego ardiente salió de la presencia del Señor y consumió la ofrenda
quemada y la grasa que estaba sobre el altar. Cuando los israelitas lo vieron,
gritaron de alegría y se postraron rostro en tierra.
Pecado de Nadab y Abiú
10 Nadab
y Abiú, hijos de Aarón, pusieron carbones encendidos en sus incensarios y
encima esparcieron incienso. De esta manera, desobedecieron al Señor al
quemar ante él un fuego equivocado, diferente al que él había ordenado. 2 Como
consecuencia, un fuego ardiente salió de la presencia del Señor y los
consumió por completo, y murieron ahí ante el Señor.
3 Así
que Moisés le dijo a Aarón: «Esto quiso decir el Señor cuando dijo:
“Demostraré mi santidad
por medio de los que se acercan a mí.
Demostraré mi gloria
ante todo el pueblo”».
Y Aarón guardó silencio.
4 Después
Moisés llamó a Misael y a Elzafán, primos de Aarón e hijos de Uziel—que era tío
de Aarón—y les dijo: «Vengan y llévense los cuerpos de sus parientes de delante
del santuario a un lugar fuera del campamento». 5 Entonces
se acercaron, los agarraron por la ropa y los llevaron fuera del campamento,
tal como Moisés lo había mandado.
6 Luego
Moisés les dijo a Aarón y a sus hijos Eleazar e Itamar: «No rasguen su ropa ni
dejen de peinarse en señal de dolor. Si lo hacen, morirán, y el enojo
del Señor herirá a toda la comunidad de Israel. Sin embargo, el resto
de los israelitas, sus parientes, podrán hacer duelo a causa de la destrucción
por fuego de Nadab y Abiú que hizo el Señor. 7 Pero
no salgan de la entrada del tabernáculo o morirán, porque ustedes fueron
ungidos con el aceite de unción del Señor». Entonces hicieron lo que
Moisés les ordenó.
Instrucciones sobre la conducta de
los sacerdotes
8 Después
el Señor le dijo a Aarón: 9 «Tú y tus
descendientes nunca deben beber vino ni ninguna otra bebida alcohólica antes de
entrar en el tabernáculo. Si lo hacen, morirán. Esta es una ley perpetua para
ustedes, que se cumplirá de generación en generación. 10 Deben
distinguir entre lo sagrado y lo común, entre lo que es ceremonialmente impuro
y lo que es puro. 11 Y deben enseñarles a los
israelitas todos los decretos que el Señor les ha dado por medio de
Moisés».
12 Luego
Moisés les dijo a Aarón y a los hijos que le quedaban, Eleazar e Itamar: «Tomen
lo que queda de la ofrenda de grano, después de que se haya presentado una
porción como ofrenda especial al Señor, y cómanla junto al altar. Es
sumamente santa, por lo tanto, asegúrense de que no contenga levadura. 13 Deberán
comerla en un lugar sagrado, porque se les dio a ustedes y a sus descendientes
como su porción de las ofrendas especiales que se presentan al Señor.
Estos son los mandatos que me fueron dados. 14 Sin
embargo, el pecho y el muslo que fueron levantados como ofrenda especial podrán
comérselos en cualquier lugar que sea ceremonialmente puro. Estas partes se te
han dado a ti y a tus descendientes como su porción de las ofrendas de paz
presentadas por el pueblo de Israel. 15 Deberán
levantar el muslo y el pecho como ofrenda especial al Señor, junto con la
grasa de las ofrendas especiales. Estas partes te pertenecerán a ti y a tus
descendientes, tal como el Señor ha ordenado».
16 Luego
Moisés les preguntó qué había sucedido con el chivo de la ofrenda por el
pecado. Cuando descubrió que había sido quemado, se enojó mucho con Eleazar e
Itamar, los hijos que le quedaban a Aarón.
17 —¿Por
qué no comieron la ofrenda por el pecado en el lugar sagrado?—les preguntó—.
¡Es una ofrenda santa! El Señor se la dio a ustedes para quitar la
culpa de la comunidad y purificar al pueblo, y hacerlo justo ante el Señor. 18 Puesto
que la sangre del animal no fue llevada al Lugar Santo, ustedes debieron
haberse comido la carne en el lugar sagrado, como lo ordené.
19 Aarón
le contestó a Moisés:
—Hoy, mis hijos presentaron al Señor tanto
su ofrenda por el pecado como su ofrenda quemada. No obstante, me ocurrió esta
tragedia. ¿Le habría agradado al Señor si yo hubiera comido la
ofrenda por el pecado del pueblo en un día tan trágico como este?
20 Cuando
Moisés escuchó esto, quedó satisfecho.
SALMOS 32
Salmo de David.
32 ¡Oh,
qué alegría para aquellos
a quienes se les perdona la desobediencia,
a quienes se les cubre su pecado!
2 Sí, ¡qué alegría para aquellos
a quienes el Señor les borró la culpa de su cuenta,
los que llevan una vida de total transparencia!
3 Mientras me negué a confesar mi pecado,
mi cuerpo se consumió,
y gemía todo el día.
4 Día y noche tu mano de disciplina pesaba sobre mí;
mi fuerza se evaporó como agua al calor del
verano. Interludio
5 Finalmente
te confesé todos mis pecados
y ya no intenté ocultar mi culpa.
Me dije: «Le confesaré mis rebeliones al Señor»,
¡y tú me perdonaste! Toda mi culpa desapareció. Interludio
6 Por
lo tanto, que todos los justos oren a ti, mientras aún haya tiempo,
para que no se ahoguen en las desbordantes aguas del
juicio.
7 Pues tú eres mi escondite;
me proteges de las dificultades
y me rodeas con canciones de victoria. Interludio
8 El Señor dice:
«Te guiaré por el mejor sendero para tu vida;
te aconsejaré y velaré por ti.
9 No seas como el mulo o el caballo, que no tienen
entendimiento,
que necesitan un freno y una brida para mantenerse
controlados».
10 Muchos
son los dolores de los malvados,
pero el amor inagotable rodea a los que confían en
el Señor.
11 ¡Así que alégrense mucho en el Señor y
estén contentos, ustedes los que le obedecen!
¡Griten de alegría, ustedes de corazón puro!
Te invitamos a complementar esta
lectura con el siguiente video.
La palabra hebrea khesed es una
de las descripciones más comunes de Dios en la Biblia hebrea, ¡y es casi
imposible traducirla a otro idioma! Esta palabra es rica en significado, pues
combina las ideas de amor, lealtad y generosidad. Acompáñanos a explorar esta
fascinante palabra hebrea y cómo moldea nuestra comprensión del carácter de
Dios.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”