Marzo 18 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 56
DEUTERONOMIO 10 AL 12
Nueva copia del pacto
10 »En
aquel tiempo, el Señor me dijo: “Talla dos tablas de piedra como las
primeras. Y haz también un arca de madera, un cofre sagrado para guardarlas.
Sube al monte para encontrarte conmigo, 2 y yo
escribiré en las tablas las mismas palabras que había en las que hiciste
pedazos. Luego coloca las tablas dentro del arca”.
3 »Así
que hice un arca con madera de acacia y tallé dos tablas de piedra como las
primeras. Luego subí al monte con las tablas en mano. 4 Entonces,
una vez más, el Señor escribió los diez mandamientos en las
tablas y me las dio. Eran las mismas palabras que el Señor les había
dicho desde en medio del fuego el día que se reunieron al pie del monte. 5 Luego
bajé del monte y coloqué las tablas dentro del arca del pacto que había hecho
como el Señor me había ordenado. Y las tablas aún están allí, dentro
del arca».
6 (El
pueblo de Israel viajó desde los pozos de Jaacán hasta Mosera, donde Aarón
murió y fue enterrado. Su hijo Eleazar tomó su lugar en el servicio como sumo
sacerdote. 7 Luego siguieron viaje a Gudgoda, y de
allí a Jotbata, una tierra con muchos arroyos y corrientes de agua. 8 En
aquel tiempo, el Señor designó a los de la tribu de Leví para que se
encargaran de llevar el arca del pacto del Señor y estuvieran delante
del Señor para servirlo y pronunciar bendiciones en su nombre. Esas
son las responsabilidades de ellos hasta el día de hoy. 9 Es
por eso que la tribu de Leví no posee ninguna parte ni porción de la tierra
como las demás tribus israelitas. El propio Señor es su preciada
posesión, tal como el Señor Dios de Israel les dijo a los levitas).
10 «En
cuanto a mí, yo me quedé en el monte y en la presencia del Señor durante
cuarenta días y cuarenta noches como lo había hecho la primera vez. Y
nuevamente el Señor escuchó mis ruegos y accedió a no destruirlos a
ustedes. 11 Luego el Señor me dijo:
“Levántate, ponte en marcha de nuevo y guía al pueblo para que tome posesión de
la tierra que juré dar a sus antepasados”.
Un llamado al amor y a la obediencia
12 »Y
ahora, Israel, ¿qué requiere el Señor tu Dios de ti? Solo requiere
que temas al Señor tu Dios, que vivas de la manera que le agrada y
que lo ames y lo sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma. 13 Debes
obedecer siempre los mandatos y los decretos del Señor que te entrego
hoy para tu propio bien.
14 »Mira,
los cielos más altos, y la tierra y todo lo que hay en ella pertenecen al Señor tu
Dios. 15 Sin embargo, el Señor eligió a
tus antepasados para darles su amor. Y a ti, que eres su descendencia, te
eligió de entre todas las naciones, como se ve hoy. 16 Así
que cambia la actitud de tu corazón y deja de ser terco.
17 »Pues
el Señor tu Dios es Dios de dioses y Señor de señores. Él es el gran
Dios, poderoso e imponente, que no muestra parcialidad y no acepta
sobornos. 18 Se asegura que los huérfanos y las
viudas reciban justicia. Les demuestra amor a los extranjeros que viven en
medio de ti y les da ropa y alimentos. 19 Así que
tú también tienes que demostrar amor a los extranjeros porque tú mismo una vez
fuiste extranjero en la tierra de Egipto. 20 Tienes
que temer al Señor tu Dios, adorarlo y aferrarte a él. Cuando hagas
juramentos, que sean solo en su nombre. 21 Solamente
él es tu Dios, el único digno de tu alabanza, el que ha hecho los milagros
poderosos que viste con tus propios ojos. 22 Cuando
tus antepasados llegaron a Egipto, eran solamente setenta personas. ¡Pero ahora
el Señor tu Dios te ha vuelto tan numeroso como las estrellas del
cielo!
11 »Ama
al Señor tu Dios y obedece siempre sus requisitos, decretos,
ordenanzas y mandatos. 2 Ten en cuenta que no
dirijo estas palabras a tus hijos, los cuales nunca conocieron la disciplina
del Señor tu Dios, ni vieron su grandeza, ni su mano fuerte, ni su
brazo poderoso. 3 Ellos no vieron las señales
milagrosas, ni las maravillas que hizo en Egipto contra el faraón y toda su
tierra. 4 No vieron lo que el Señor les
hizo a los ejércitos de Egipto, a sus caballos y a sus carros de guerra; ni
cómo los ahogó en el mar Rojo mientras te perseguían. ¡Los destruyó y,
hasta el día de hoy, no se han recuperado!
5 »Tus
hijos no vieron cómo el Señor te cuidó en el desierto hasta que
llegaste aquí. 6 No vieron lo que les hizo a Datán
y a Abiram (los hijos de Eliab, un descendiente de Rubén) cuando la tierra se
abrió en el campamento israelita y se los tragó vivos junto con los miembros de
sus familias, sus carpas y todo ser viviente que les pertenecía. 7 ¡Pero
tú sí viste con tus propios ojos que el Señor llevó a cabo todas esas
obras poderosas!
Bendiciones por la obediencia
8 »Por
lo tanto, asegúrate de obedecer cada uno de los mandatos que te entrego hoy, a
fin de que tengas fuerzas para tomar la tierra donde estás a punto de
entrar. 9 Si obedeces, disfrutarás de una larga
vida en la tierra que el Señor juró dar a tus antepasados y a ti, que
eres su descendencia, ¡una tierra donde fluyen la leche y la miel! 10 Pues
la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer no es como la de
Egipto, de la cual saliste, donde tenías que plantar tus semillas y hacer
zanjas de riego con los pies como si fuera un huerto. 11 En
cambio, la tierra que pronto tomarás para ti es una región de colinas y valles,
con lluvias abundantes; 12 una tierra que el Señor tu
Dios cuida. ¡Él se ocupa de cuidarla en cada época del año!
13 »Si
obedeces cuidadosamente los mandatos que te entrego hoy y si amas al Señor tu
Dios y lo sirves con todo tu corazón y con toda tu alma, 14 él
mandará las lluvias propias de cada estación—las tempranas y las tardías—, para
que puedas juntar las cosechas de granos, el vino nuevo y el aceite de
oliva. 15 Te dará buenos pastizales para que se
alimenten tus animales, y tendrás todo lo que quieras comer.
16 »Pero
ten cuidado. No dejes que tu corazón sea engañado y entonces te alejes
del Señor y sirvas y rindas culto a otros dioses. 17 Si
haces eso, el enojo del Señor arderá contra ti. Entonces cerrará el
cielo y detendrá la lluvia, y la tierra dejará de producir sus cosechas, así
que pronto morirás en esa buena tierra que el Señor te da.
18 »Por
lo tanto, comprométete de todo corazón a cumplir estas palabras que te doy.
Átalas a tus manos y llévalas sobre la frente para recordarlas. 19 Enséñalas
a tus hijos. Habla de ellas en tus conversaciones cuando estés en tu casa y
cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. 20 Escríbelas
en los marcos de la entrada de tu casa y sobre las puertas de la ciudad 21 para
que, mientras el cielo esté sobre la tierra, tú y tus hijos prosperen en la
tierra que el Señor juró dar a tus antepasados.
22 »Asegúrate
de obedecer todos los mandatos que te entrego. Demuéstrale amor al Señor tu
Dios andando en sus caminos y aferrándote a él. 23 Entonces
el Señor expulsará a todas esas naciones de tu paso y, aunque ellas
son más grandes y más fuertes que tú, tomarás posesión de esa tierra. 24 Todo
lugar que pises con la planta de tus pies será tuyo. Tus fronteras se
extenderán desde el desierto, en el sur, hasta el Líbano, en el norte, y desde
el río Éufrates, al oriente, hasta el mar Mediterráneo, en el occidente. 25 Dondequiera
que vayas en la tierra, nadie podrá hacerte frente, porque el Señor tu
Dios hará que los habitantes te teman y se espanten, tal como lo prometió.
26 »Escucha
bien: ¡hoy te doy a elegir entre una bendición y una maldición! 27 Recibirás
bendición si obedeces los mandatos del Señor tu Dios que te entrego
hoy; 28 pero recibirás maldición si rechazas los
mandatos del Señor tu Dios y te apartas de él y rindes culto a dioses
que no conocías.
29 »Cuando
el Señor tu Dios te lleve a la tierra y te ayude a tomar posesión de
ella, pronunciarás la bendición en el monte Gerizim y la maldición en el monte
Ebal. 30 (Esos dos montes se encuentran al
occidente del río Jordán, en la tierra de los cananeos que viven en el valle
del Jordán, cerca de la ciudad de Gilgal, a poca distancia de los robles
de More). 31 Estás a punto de cruzar el río Jordán
para tomar posesión de la tierra que el Señor tu Dios te da. Una vez
que la tomes y estés viviendo en ella, 32 asegúrate
de obedecer todos los decretos y las ordenanzas que te entrego hoy.
El lugar de adoración elegido por
Dios
12 »Estos
son los decretos y las ordenanzas que debes asegurarte de obedecer cuando vivas
en la tierra que te da el Señor, Dios de tus antepasados. Obedécelos todos
los días de tu vida.
2 »Cuando
expulses a las naciones que viven allí, deberás destruir todos los lugares
donde rinden culto a sus dioses—sobre las cimas de las montañas y de los
cerros, y debajo de todo árbol frondoso—; 3 destruye
sus altares y destroza sus columnas sagradas. ¡Quema los postes dedicados a la
diosa Asera y derriba los ídolos tallados! ¡Borra por completo el nombre de sus
dioses!
4 »No
adores al Señor tu Dios de la manera en que esos pueblos paganos
rinden culto a sus dioses. 5 Más bien, busca
al Señor tu Dios en el lugar de adoración que él mismo elegirá entre
todas las tribus, el lugar donde su nombre será honrado. 6 Allí
llevarás tus ofrendas quemadas, tus sacrificios, tus diezmos, tus ofrendas
sagradas, las ofrendas para cumplir tus juramentos, tus ofrendas voluntarias y
las ofrendas de las primeras crías de tus manadas y rebaños. 7 Allí,
en la presencia del Señor tu Dios, comerás hasta quedar satisfecho
junto con tus familias, y te alegrarás por todo lo que hayas logrado gracias a
la bendición del Señor tu Dios.
8 »Tu
modelo de adoración tendrá que cambiar. Ahora cada uno hace lo que quiere 9 porque
aún no has llegado al lugar de descanso, a la tierra que el Señor tu
Dios te da como preciada posesión. 10 Sin embargo,
pronto cruzarás el río Jordán y vivirás en la tierra que el Señor tu
Dios te da. Cuando él te dé descanso de todos tus enemigos y estés viviendo a
salvo en esa tierra, 11 deberás llevar todo lo que
yo te ordeno—tus ofrendas quemadas, sacrificios, diezmos, ofrendas sagradas y
ofrendas para cumplir tus juramentos—al lugar de adoración designado, el lugar
que el Señor tu Dios elija para que su nombre sea honrado.
12 »Celebra
allí, en presencia del Señor tu Dios, con tus hijos e hijas y todos
tus sirvientes. Y acuérdate de incluir a los levitas que vivan en tus ciudades,
porque ellos no van a recibir ninguna asignación de tierra como las demás
tribus. 13 Asegúrate de no sacrificar tus ofrendas
quemadas donde se te ocurra. 14 Solamente podrás
hacerlo en el lugar que el Señor elija en el territorio de una de las
tribus. Allí presentarás tus ofrendas quemadas y harás todo lo que yo te
ordeno.
15 »Puedes
matar tus animales y comer su carne en cualquier ciudad y cuando quieras.
Puedes comer sin impedimento los animales con los que el Señor tu
Dios te haya bendecido. Todo el pueblo, esté o no ceremonialmente puro, podrá
comer la carne de esos animales, así como ahora come la carne de gacela y de
ciervo. 16 Pero por ninguna razón consumas la
sangre, sino derrámala sobre la tierra como si fuera agua.
17 »Sin
embargo, en la ciudad donde vivas, no podrás comer de tus ofrendas: sea la
décima parte de tu grano y vino nuevo y aceite de oliva, o las primeras crías
de tus rebaños y manadas, o cualquier ofrenda para cumplir un juramento, o tus
ofrendas voluntarias, o tus ofrendas sagradas. 18 Todas
estas las comerás en la presencia del Señor tu Dios, en el lugar que
él elija. Lo harás allí con tus hijos, tus sirvientes y los levitas que vivan
en tus ciudades, y celebrarás en la presencia del Señor tu Dios cada
cosa que haces. 19 Y ten mucho cuidado de no
desamparar a los levitas mientras vivas en tu tierra.
20 »Cuando
el Señor tu Dios expanda tu territorio, tal como lo prometió, y
tengas ganas de comer carne, podrás comer carne con libertad cada vez que lo
desees. 21 Podría ser que el lugar de adoración
designado—el lugar que el Señor tu Dios elija para que su nombre sea
honrado—quede muy lejos de tu hogar. De ser así, podrás matar cualquier animal
que el Señor te haya dado, tanto del ganado como ovejas o cabras, y
comer su carne sin impedimento en la ciudad donde vives, tal como te
ordené. 22 Cualquier persona del pueblo, esté o no
ceremonialmente pura, podrá comer de esa carne como ahora comes de las gacelas
y de los ciervos. 23 Pero nunca consumas la sangre,
porque la sangre es vida, y no deberás consumir la vida con la carne. 24 En
cambio, derrama la sangre sobre la tierra como si fuera agua. 25 No
consumas la sangre, para que todo te salga bien a ti y a todos tus
descendientes, porque estarás haciendo lo que al Señor le agrada.
26 »Lleva
todo lo que hayas consagrado y también las ofrendas para cumplir tus juramentos
al lugar que el Señor elija. 27 Debes
presentar la carne y la sangre de tus ofrendas quemadas sobre el altar
del Señor tu Dios. Debes derramar la sangre de los otros sacrificios
sobre el altar del Señor tu Dios, pero puedes comer la carne. 28 Asegúrate
de obedecer todos mis mandatos, para que te vaya bien a ti y a todos tus
descendientes, porque así estarás haciendo lo que es bueno y agradable ante
el Señor tu Dios.
29 »Cuando
el Señor tu Dios vaya delante de ti y destruya a las naciones, y tú
las expulses y te apoderes de su tierra, 30 no
caigas en la trampa de seguir sus costumbres ni de rendir culto a sus dioses.
No preguntes acerca de sus dioses diciendo: “¿De qué manera rinden culto estas
naciones a sus dioses? Yo quiero hacer lo mismo”. 31 Tú
no adorarás al Señor tu Dios de la manera que las otras naciones
rinden culto a sus dioses, llevando a cabo en honor de ellos toda clase de
actos detestables que el Señor odia. Hasta sacrifican a sus hijos y a
sus hijas en el fuego como ofrenda a sus dioses.
32 »Por
lo tanto, asegúrate de obedecer todos los mandatos que te doy. No les agregues
ni les quites nada.
SALMOS 56
Para el director del coro: salmo de
David, acerca de cuando los filisteos lo capturaron en Gat. Cántese con la
melodía de «La paloma en los robles distantes».
56 Oh
Dios, ten misericordia de mí,
porque la gente me acosa.
Mis enemigos me atacan todo el día.
2 Los que me calumnian no dejan de acosarme,
y muchos me atacan descaradamente.
3 Pero cuando tenga miedo,
en ti pondré mi confianza.
4 Alabo a Dios por lo que ha prometido.
En Dios confío, ¿por qué habría de tener miedo?
¿Qué pueden hacerme unos simples mortales?
5 Siempre
tergiversan lo que digo;
se pasan el día tramando cómo hacerme daño.
6 Se juntan para espiarme;
vigilan cada paso que doy, ansiosos de matarme.
7 No permitas que estos malvados se salgan con la suya;
en tu enojo, oh Dios, derríbalos.
8 Tú
llevas la cuenta de todas mis angustias
y has juntado todas mis lágrimas en tu frasco;
has registrado cada una de ellas en tu libro.
9 Mis
enemigos emprenderán la retirada cuando yo clame a ti por ayuda.
Una cosa sé: ¡Dios está de mi lado!
10 Alabo a Dios por lo que ha prometido;
sí, alabo al Señor por lo que ha prometido.
11 En Dios confío, ¿por qué habría de tener miedo?
¿Qué pueden hacerme unos simples mortales?
12 Cumpliré
los votos que te hice, oh Dios,
y ofreceré un sacrificio de gratitud por tu ayuda.
13 Pues me rescataste de la muerte;
no dejaste que mis pies resbalaran.
Así que ahora puedo caminar en tu presencia, oh Dios,
en tu luz que da vida.
Te invitamos a complementar esta
lectura con el siguiente video.
¡Hablemos de amor, al estilo del Antiguo
Testamento! En este video, analizaremos las diversas maneras en que los autores
hebreos usaron la palabra "amor" y cómo retrataron a Dios como la
fuente y el objetivo final de todo el amor humano.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”