Marzo 23 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 61
DEUTERONOMIO 24 – 27
24 »Supongamos
que un hombre se casa con una mujer, pero ella no le agrada. Resulta que él
encuentra algo reprochable en ella, entonces escribe un documento de divorcio,
se lo entrega y la echa de su casa. 2 Una vez que
ella abandona la casa, queda libre para volver a casarse. 3 Sin
embargo, si el segundo marido también la desprecia, escribe un documento de
divorcio, se lo entrega y la echa de la casa, o si él muere, 4 el
primer marido no podrá casarse de nuevo con ella, porque ha quedado impura.
Sería un acto detestable a los ojos del Señor. No debes manchar de culpa
la tierra que el Señor tu Dios te da como preciada posesión.
5 »A
un hombre recién casado no se le debe reclutar para el ejército ni se le debe
asignar alguna otra responsabilidad oficial. Debe estar libre para pasar un año
en su casa, haciendo feliz a la mujer con la que se casó.
6 »Está
mal tomar un conjunto de piedras de molino—ni siquiera la piedra de arriba—como
garantía por un préstamo que hayas hecho, porque el dueño las necesita para
ganarse la vida.
7 »Si
alguno secuestra a otro israelita y lo trata como esclavo o lo vende, el
criminal deberá morir. De ese modo, limpiarás la maldad que haya en medio de
ti.
8 »En
todos los casos relacionados con enfermedades graves de la piel, asegúrate
de seguir las instrucciones de los sacerdotes levitas; obedece todos los
mandatos que les di. 9 Acuérdate de lo que el Señor tu
Dios le hizo a Miriam cuando saliste de Egipto.
10 »Si
le prestas algo a tu vecino, no entres en su casa para tomar el objeto que
tiene que darte como garantía. 11 Debes esperar
afuera hasta que él entre y te lo traiga. 12 Si tu
vecino es pobre y te da su abrigo como garantía por un préstamo, no retengas la
prenda durante la noche. 13 Devuélvela a su dueño
antes de que caiga el sol, para que pueda abrigarse durante la noche y te
bendiga; y el Señor tu Dios te considerará justo.
14 »Jamás
te aproveches de los obreros pobres y desamparados, ya sean hermanos israelitas
o extranjeros que vivan en tu ciudad. 15 Debes
pagarles lo que les corresponde al final del día, antes de que caiga el sol,
porque son pobres y cuentan con esa paga para vivir. De lo contrario, ellos
podrían clamar al Señor en tu contra, y tú serías culpable de pecado.
16 »Los
padres no deben morir por los pecados de los hijos, ni los hijos deben morir
por los pecados de los padres. Los que merezcan la muerte serán ejecutados por
sus propios delitos.
17 »Debes
actuar con justicia con los huérfanos y con los extranjeros que vivan en tu
tierra, y nunca aceptes la ropa de una viuda como garantía por su deuda. 18 Recuerda
siempre que fuiste esclavo en Egipto y que el Señor tu Dios te
rescató de la esclavitud. Es por eso que te doy este mandato.
19 »Cuando
estés juntando la cosecha y olvides un atado de grano en el campo, no regreses
a buscarlo. Déjalo allí para los extranjeros, los huérfanos y las viudas.
Entonces el Señor tu Dios te bendecirá en todo lo que hagas. 20 Cuando
sacudas los olivos para que caigan las aceitunas, no pases por las mismas ramas
dos veces. Deja las aceitunas que quedan en el árbol para los extranjeros, los
huérfanos y las viudas. 21 Cuando coseches las uvas
de tu viñedo, no repases las vides. Deja los racimos que quedan para los
extranjeros, los huérfanos y las viudas. 22 Recuerda
que fuiste esclavo en la tierra de Egipto. Es por eso que te doy este mandato.
25 »Supongamos
que dos personas llevan un altercado ante el tribunal, y los jueces declaran
que una tiene razón y que la otra está equivocada. 2 Si
a la persona que está equivocada la condenan a ser azotada, el juez deberá
ordenarle que se ponga en el piso y reciba, en su presencia, la cantidad de
azotes correspondientes al delito que cometió. 3 Pero
nunca le den más de cuarenta azotes; más de cuarenta azotes sería una
humillación pública para tu hermano israelita.
4 »No
le pongas bozal al buey para impedirle que coma mientras trilla el grano.
5 »Si
dos hermanos viven en una misma propiedad, y uno de ellos muere sin tener un
hijo varón, la viuda no podrá casarse con alguien que no sea de la familia. En
cambio, el hermano de su esposo tendrá que casarse y tener relaciones sexuales
con ella para cumplir con los deberes de un cuñado. 6 Al
primer hijo varón que ella tenga de esa relación se le considerará hijo del
hermano fallecido, para que su nombre no sea olvidado en Israel.
7 »Sin
embargo, si el hombre se niega a casarse con la viuda de su hermano, ella
deberá ir a la puerta de la ciudad y decirles a los ancianos allí reunidos: “El
hermano de mi esposo se niega a preservar el nombre de su hermano en Israel: se
niega a cumplir con los deberes de un cuñado al no casarse conmigo”. 8 Entonces
los ancianos de la ciudad lo llamarán y hablarán con él. Si aun así se niega y
dice: “No quiero casarme con ella”, 9 la viuda se
acercará a él en presencia de los ancianos, le quitará la sandalia del pie y le
escupirá la cara. Luego declarará: “Esto es lo que le pasa a un hombre que se
niega a darle hijos a su hermano”. 10 A partir de
entonces, todo Israel se referirá a su familia como “¡la familia del hombre al
que le quitaron la sandalia!”.
11 »Si
dos israelitas se enredan en una pelea, y la mujer de uno de ellos trata de
rescatar a su marido agarrando al otro hombre de los testículos, 12 tendrás
que cortarle la mano. No le muestres compasión.
13 »Usa
balanzas exactas cuando tengas que pesar mercadería, 14 y
que tus medidas sean completas y legítimas. 15 Así
es, usa siempre pesas y medidas legítimas para que disfrutes de una larga vida
en la tierra que el Señor tu Dios te da. 16 Todo
el que engaña con pesas y medidas falsas es detestable a los ojos del Señor tu
Dios.
17 »Nunca
te olvides de lo que los amalecitas te hicieron cuando salías de Egipto. 18 Te
atacaron cuando estabas cansado y agotado, e hirieron de muerte a los más
débiles que se habían quedado atrás. No tuvieron temor de Dios. 19 Por
lo tanto, cuando el Señor tu Dios te haya dado descanso de todos tus
enemigos en la tierra que te da como preciada posesión, destruirás a los
amalecitas y borrarás su memoria de la faz de la tierra. ¡No lo olvides nunca!
Diezmos y ofrendas de las cosechas
26 »Cuando
entres en la tierra que el Señor tu Dios te da como preciada posesión
y la conquistes y te establezcas en ella, 2 coloca
una parte de las primicias de cada cosecha en una canasta y llévala al lugar de
adoración designado, el lugar que el Señor tu Dios elija para que su
nombre sea honrado. 3 Preséntate al sacerdote que
esté a cargo en ese momento y dile: “Con esta ofrenda reconozco ante el Señor su
Dios que he entrado en la tierra que él juró a nuestros antepasados que nos
daría”. 4 Entonces el sacerdote tomará la canasta
de tus manos y la colocará frente al altar del Señor tu Dios.
5 »En
la presencia del Señor tu Dios tendrás que decir: “Mi antepasado
Jacob era un arameo errante que fue a vivir como extranjero a Egipto. Su
familia era poco numerosa cuando llegó, pero en Egipto creció hasta volverse
una nación grande y poderosa. 6 Cuando los egipcios
nos oprimieron y nos humillaron al hacernos sus esclavos, 7 nosotros
clamamos al Señor, Dios de nuestros antepasados. Él oyó nuestro clamor y
vio las privaciones, el trabajo pesado y la opresión que pasábamos. 8 Y
así el Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo poderoso, con
terror aplastante y con señales milagrosas y con maravillas. 9 ¡Nos
trajo hasta este lugar y nos dio esta tierra donde fluyen la leche y la
miel! 10 Y ahora, oh Señor, te traigo las
primicias de las cosechas que me has dado de la tierra”. Luego coloca las
primicias ante el Señor tu Dios y póstrate ante él en
adoración. 11 Después podrás irte y celebrar por
todas las cosas buenas que el Señor tu Dios te haya dado a ti y a los
de tu casa. No te olvides de incluir en la celebración a los levitas y a los
extranjeros que vivan en medio de ti.
12 »Cada
tres años, tienes que ofrecer un diezmo especial de tus cosechas. Ese año del
diezmo especial, todos los diezmos serán para los levitas, los extranjeros, los
huérfanos y las viudas, para que tengan suficiente comida en tus
ciudades. 13 Entonces, en la presencia del Señor tu
Dios, tendrás que declarar: “Tomé la ofrenda sagrada de mi hogar y se la
entregué a los levitas, a los extranjeros, a los huérfanos y a las viudas, tal
como me lo ordenaste. No desobedecí ni olvidé ninguno de tus mandatos. 14 No
comí nada de esta ofrenda mientras estuve de luto; no la toqué cuando estuve
ceremonialmente impuro; no ofrecí ninguna porción a los muertos. Obedecí
al Señor mi Dios e hice todo lo que me ordenaste. 15 Ahora,
mira desde tu morada en el cielo y bendice a tu pueblo Israel y a esta tierra
que juraste a nuestros antepasados que nos darías, una tierra donde fluyen la
leche y la miel”.
Un llamado a obedecer los mandatos
del Señor
16 »Hoy
el Señor tu Dios te ordena obedecer todos sus decretos y ordenanzas.
Así que asegúrate de obedecerlos de todo corazón. 17 Tú
has declarado hoy que el Señor es tu Dios y has prometido andar en
sus caminos y obedecer sus decretos, mandatos y ordenanzas, y hacer todo lo que
él te diga. 18 El Señor ha declarado hoy
que tú eres su pueblo, su tesoro especial, tal como lo prometió, y que debes
obedecer todos sus mandatos. 19 Si lo haces, él te
pondrá muy por encima de todas las otras naciones que creó. Entonces recibirás
alabanza, honra y fama. Serás una nación santa para el Señor tu Dios,
tal como lo prometió».
El altar sobre el monte Ebal
27 Entonces
Moisés y los líderes de Israel le dieron al pueblo la siguiente orden: «Obedece
todos los mandatos que te entrego hoy. 2 Cuando
cruces el río Jordán y entres en la tierra que el Señor tu Dios te
da, erige algunas piedras grandes y recúbrelas con yeso. 3 Escribe
en ellas todo este conjunto de instrucciones una vez que hayas cruzado el río
para entrar en la tierra que el Señor tu Dios te da, una tierra donde
fluyen la leche y la miel, tal como te prometió el Señor, Dios de tus
antepasados. 4 Después de cruzar el Jordán, erige
esas piedras en el monte Ebal y recúbrelas con yeso, tal como te ordeno hoy.
5 »Luego
edifica allí un altar al Señor tu Dios con piedras enteras y en su
forma original. No des forma a las piedras con ninguna herramienta de
hierro. 6 Edifica el altar con esas piedras sin
labrar y úsalo para presentar ofrendas quemadas al Señor tu
Dios. 7 También sacrifica allí ofrendas de paz y
celebra, ante el Señor tu Dios, comiendo hasta quedar
satisfecho. 8 Escribe con claridad todas estas
instrucciones sobre las piedras cubiertas de yeso».
9 Luego
Moisés y los sacerdotes levitas se dirigieron al pueblo con las siguientes
palabras: «¡Escucha en silencio, oh Israel! Hoy te has convertido en el pueblo
del Señor tu Dios. 10 Por lo tanto,
obedece al Señor tu Dios cumpliendo todos los mandatos y los decretos
que te entrego hoy».
Maldiciones desde el monte Ebal
11 Ese
mismo día, Moisés también le dio al pueblo la siguiente orden: 12 «Cuando
cruces el río Jordán, las tribus de Simeón, de Leví, de Judá, de Isacar, de
José y de Benjamín subirán al monte Gerizim para proclamar una bendición sobre
el pueblo. 13 Y las tribus de Rubén, de Gad, de
Aser, de Zabulón, de Dan y de Neftalí subirán al monte Ebal y proclamarán una
maldición.
14 »Entonces
los levitas dirán con voz potente a todo el pueblo de Israel:
15 “Maldito
todo el que talle o funda un ídolo y lo erija en secreto. Esos ídolos,
productos de artesanos, son detestables al Señor”.
Y todo el pueblo
responderá: “¡Amén!”.
16 “Maldito
todo el que deshonre a su padre o a su madre”.
Y todo el pueblo
responderá: “¡Amén!”.
17 “Maldito
todo el que robe terreno a su vecino cambiando de lugar los límites de su
propiedad”.
Y todo el pueblo
responderá: “¡Amén!”.
18 “Maldito
todo el que desvíe a un ciego de su camino”.
Y todo el pueblo
responderá: “¡Amén!”.
19 “Maldito
todo el que se niegue a hacer justicia al extranjero, al huérfano o a la
viuda”.
Y todo el pueblo
responderá: “¡Amén!”.
20 “Maldito
todo el que tenga relaciones sexuales con alguna esposa de su padre, porque ese
acto es una deshonra al padre”.
Y todo el pueblo
responderá: “¡Amén!”.
21 “Maldito
todo el que tenga relaciones sexuales con un animal”.
Y todo el pueblo
responderá: “¡Amén!”.
22 “Maldito
todo el que tenga relaciones sexuales con su hermana, tanto por parte de padre
como de madre”.
Y todo el pueblo
responderá: “¡Amén!”.
23 “Maldito
todo el que tenga relaciones sexuales con su suegra”.
Y todo el pueblo
responderá: “¡Amén!”.
24 “Maldito
todo el que ataque a su vecino en secreto”.
Y todo el pueblo
responderá: “¡Amén!”.
25 “Maldito
todo el que acepte un pago para matar a un inocente”.
Y todo el pueblo
responderá: “¡Amén!”.
26 “Maldito
todo el que no acepte ni obedezca las condiciones de estas instrucciones”.
Y todo el pueblo
responderá: “¡Amén!”.
SALMOS 61
Para el director del coro: salmo de
David; acompáñese con instrumentos de cuerda.
61 Oh
Dios, ¡escucha mi clamor!
¡Oye mi oración!
2 Desde los extremos de la tierra,
clamo a ti por ayuda
cuando mi corazón está abrumado.
Guíame a la imponente roca de seguridad,
3 porque tú eres mi amparo
seguro,
una fortaleza donde mis enemigos no pueden alcanzarme.
4 Permíteme vivir para siempre en tu santuario,
¡a salvo bajo el refugio de tus alas! Interludio
5 Pues
has oído mis votos, oh Dios;
me diste una herencia reservada para los que temen tu
nombre.
6 ¡Añade muchos años a la vida del rey!
¡Que sus años abunden de generación en generación!
7 Que reine bajo la protección de Dios para siempre,
y que tu amor inagotable y tu fidelidad lo cuiden.
8 Entonces cantaré alabanzas a tu nombre para siempre,
mientras cumplo mis votos cada día.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”