Junio 21 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 151
JOB 40 – 41
40 Entonces
el Señor le dijo a Job:
2 «¿Todavía
quieres discutir con el Todopoderoso?
Tú criticas a Dios, pero ¿tienes las respuestas?».
Job responde al Señor
3 Entonces
Job respondió al Señor:
4 «No
soy nada, ¿cómo podría yo encontrar las respuestas?
Me taparé la boca con la mano.
5 Ya hablé demasiado;
no tengo nada más que decir».
El Señor desafía otra vez a
Job
6 Luego
el Señor respondió a Job desde el torbellino:
7 «Prepárate,
muestra tu hombría
porque tengo algunas preguntas para ti
y tendrás que contestarlas.
8 »¿Pondrás
en duda mi justicia
y me condenarás solamente para probar que tienes razón?
9 ¿Acaso eres tan fuerte como Dios?
¿Puede tronar tu voz como la suya?
10 Bien, vístete de tu gloria y esplendor,
de tu honor y majestad.
11 Da rienda suelta a tu enojo;
deja que se derrame contra los orgullosos.
12 Humíllalos con una mirada;
pisa a los malvados allí donde están.
13 Entiérralos en el polvo;
enciérralos en el mundo de los muertos.
14 Entonces hasta yo te elogiaría,
porque tu propia fuerza te podría salvar.
15 »Echa
un vistazo al Behemot,
a quien hice, al igual que a ti.
Come hierba como un buey.
16 Mira qué fuertes son sus lomos
y los músculos de su vientre.
17 Su rabo es tan fuerte como un cedro;
los tendones de sus muslos se entrelazan.
18 Sus huesos son tubos de bronce;
sus extremidades son barras de hierro.
19 Es un excelente ejemplo de la obra de Dios,
y solo su Creador puede amenazarlo.
20 Las montañas le ofrecen su mejor alimento,
donde juegan los animales salvajes.
21 Se tiende bajo los lotos
donde los juncos del pantano lo esconden.
22 Las plantas de loto le dan sombra
entre los sauces junto al arroyo.
23 El río tempestuoso no le molesta,
ni le preocupa cuando el creciente Jordán se arremolina
a su alrededor.
24 Nadie puede sorprenderlo con la guardia baja
ni ponerle un aro en la nariz para llevárselo.
Continúa el desafío del Señor
41 »¿Puedes
capturar al Leviatán con un anzuelo
o poner un lazo alrededor de su quijada?
2 ¿Puedes atar su nariz con una cuerda
o atravesar su boca con una estaca?
3 ¿Te rogará misericordia
o suplicará compasión?
4 ¿Querrá trabajar para ti
y ser tu esclavo toda la vida?
5 ¿Puedes hacer de él una mascota, como con un pájaro,
o darlo a tus niñas para que jueguen con él?
6 ¿Intentarán los mercaderes comprarlo
para venderlo en sus carpas?
7 ¿Será herida su piel por las lanzas
o su cabeza por un arpón?
8 Si le pones la mano encima,
te dará una batalla que no olvidarás.
¡No volverás a intentarlo!
9 Es inútil tratar de capturarlo;
el cazador que lo intente será derribado.
10 Y como nadie se atreve a molestarlo a él,
¿quién podrá hacerme frente a mí?
11 ¿Quién me ha dado algo para que tenga que pagárselo?
Todo lo que hay debajo del cielo es mío.
12 »Quiero
hacer hincapié en las extremidades del Leviatán,
en su enorme fuerza y en su apariencia tan llena de
gracia.
13 ¿Quién puede quitarle la piel,
y quién puede penetrar su doble capa de armadura?
14 ¿Quién podría abrir sus mandíbulas a la fuerza?
¡Sus dientes dan terror!
15 Las escamas en su lomo son como hileras de
escudos
fuertemente selladas.
16 Están tan apretadas
que el aire no puede pasar entre ellas.
17 Cada escama está fuertemente pegada a la siguiente;
están entrelazadas y nada puede traspasarlas.
18 »Cuando
estornuda, ¡lanza destellos de luz!
Sus ojos son como el rojo del amanecer.
19 De su boca saltan relámpagos;
destellan llamas de fuego.
20 Humo sale de sus narices
como el vapor de una olla calentada al fuego hecho de
juncos.
21 Su aliento podría encender el carbón,
porque de su boca salen llamaradas.
22 »La
tremenda fuerza del cuello del Leviatán
infunde terror dondequiera que va.
23 Su carne es dura y firme
y no se puede traspasar.
24 Su corazón es duro como la roca,
duro como piedra de molino.
25 Cuando se levanta, los poderosos tienen miedo;
el terror se apodera de ellos.
26 No hay espada que pueda detenerlo
ni lanza, ni dardo, ni jabalina.
27 El hierro no es más que paja para esa criatura,
y el bronce, madera podrida.
28 Las flechas no lo hacen huir;
las piedras tiradas con honda son como trocitos de
hierba.
29 Los garrotes son como una brizna de hierba,
y se ríe del silbido de las jabalinas.
30 Su vientre está cubierto de escamas tan afiladas como
el vidrio;
escarba el suelo cuando se arrastra por el barro.
31 »El
Leviatán hace hervir el agua con su sacudimiento;
agita las profundidades como una olla de ungüento.
32 Deja en su estela agua reluciente
que hace que el mar parezca blanco.
33 En la tierra es sin igual;
ninguna otra criatura es tan intrépida.
34 De todas las criaturas, es la más orgullosa.
Es el rey de las bestias».
SALMOS 146
146 ¡Alabado
sea el Señor!
Que todo lo que soy alabe al Señor.
2 Alabaré
al Señor mientras viva;
cantaré alabanzas a mi Dios con el último aliento.
3 No
pongan su confianza en los poderosos;
no está allí la ayuda para ustedes.
4 Ellos, al dar su último suspiro, vuelven al polvo,
y todos sus planes mueren con ellos.
5 Pero felices son los que tienen como ayudador al Dios
de Israel,
los que han puesto su esperanza en
el Señor su Dios.
6 Él hizo el cielo y la tierra,
el mar y todo lo que hay en ellos.
Él cumple todas sus promesas para siempre.
7 Hace justicia al oprimido
y da alimento al que tiene hambre.
El Señor libera a los prisioneros.
8 El Señor abre los
ojos de los ciegos.
El Señor levanta a los agobiados.
El Señor ama a los justos.
9 El Señor protege a los extranjeros que viven
entre nosotros.
Cuida de los huérfanos y las viudas,
pero frustra los planes de los perversos.
10 El Señor reinará
por siempre.
Él será tu Dios, oh Jerusalén, por todas las
generaciones.
¡Alabado sea el Señor!
Hoy está programado que completes el libro de
Job. Mira este video para repasar su diseño literario y su flujo de
pensamiento.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”