Julio 05 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 165
ECLESIASTÉS 9 - 12
La muerte nos llega a todos
9 También
me dediqué a investigar lo siguiente: si bien Dios tiene en sus manos las
acciones de los sabios y de los justos, nadie sabe si Dios les mostrará su
favor. 2 A la larga, a todos les espera el mismo
destino, sean justos o malvados, buenos o malos, religiosos o no
religiosos, estén o no ceremonialmente puros. Las personas buenas reciben el
mismo trato que los pecadores, y las personas que hacen promesas a Dios reciben
el mismo trato que los que no las hacen.
3 ¡Parece
tan mal que todo el mundo bajo el sol tenga el mismo destino! Ya torcida por el
mal, la gente elige su propio camino de locura, porque nadie tiene esperanza.
Sea como fuere, lo único que hay por delante es la muerte. 4 Hay
esperanza solo para los que están vivos. Como se suele decir: «¡Más vale perro
vivo que león muerto!».
5 Los
que están vivos al menos saben que un día van a morir, pero los muertos no
saben nada. Ya no reciben más recompensas, y nadie los recuerda. 6 Lo
que hayan hecho en su vida—amar, odiar, envidiar—pasó ya hace mucho. Ya no son
parte de nada en este mundo. 7 Así que, ¡adelante!
Come tus alimentos con alegría y bebe tu vino con un corazón contento, ¡porque
Dios lo aprueba! 8 ¡Vístete con ropa elegante y
échate un poco de perfume!
9 Vive
feliz junto a la mujer que amas, todos los insignificantes días de vida que
Dios te haya dado bajo el sol. La esposa que Dios te da es la recompensa por
todo tu esfuerzo terrenal. 10 Todo lo que hagas,
hazlo bien, pues cuando vayas a la tumba no habrá trabajo ni proyectos ni
conocimiento ni sabiduría.
11 Observé
algo más bajo el sol. El corredor más veloz no siempre gana la carrera y el
guerrero más fuerte no siempre gana la batalla. Los sabios a veces pasan
hambre, los habilidosos no necesariamente son ricos, y los bien instruidos no
siempre tienen éxito en la vida. Todo depende de la suerte, de estar en el
lugar correcto en el momento oportuno.
12 La
gente nunca puede predecir cuándo vendrán tiempos difíciles. Como los peces en
la red o los pájaros en la trampa, la gente queda atrapada por tragedias
repentinas.
Reflexiones sobre la sabiduría y la
necedad
13 Hay
otro aspecto de la sabiduría que me quedó grabado al observar cómo funciona el
mundo. 14 Había una ciudad pequeña con unos cuantos
habitantes, y vino un rey poderoso con su ejército y la sitió. 15 Un
hombre pobre pero sabio sabía cómo salvar la ciudad, y así la ciudad fue
rescatada. Sin embargo, pasado el incidente, a nadie se le ocurrió darle las
gracias. 16 Por lo tanto, aunque la sabiduría es
mejor que la fuerza, los sabios—si son pobres—también serán despreciados. Lo
que digan no será valorado por mucho tiempo.
17 Es
mejor oír las palabras suaves de una persona sabia
que los gritos de un rey necio.
18 Es mejor tener sabiduría que armas de guerra,
pero un solo pecador puede destruir muchas cosas
buenas.
10 Así como las moscas muertas apestan todo un frasco de perfume,
una pizca de necedad arruina gran sabiduría y honor.
2 Una
persona sabia elige el camino correcto;
el necio toma el rumbo equivocado.
3 ¡Se
puede identificar a los necios
tan solo de ver cómo andan por la calle!
4 Si
tu jefe se enoja contigo, ¡no renuncies a tu puesto!
Un espíritu sereno puede superar grandes errores.
Las ironías de la vida
5 He
visto otro mal bajo el sol: los reyes y gobernantes cometen un grave
error 6 cuando le otorgan gran autoridad a gente
necia y asignan cargos inferiores a personas con capacidad comprobada. 7 Hasta
he visto sirvientes cabalgar como príncipes, ¡y príncipes andar a pie como si
fueran sirvientes!
8 Cuando
cavas un pozo,
puedes caerte en él.
Cuando derrumbas una pared vieja,
puede morderte una serpiente.
9 Cuando trabajas en una cantera,
las piedras pueden caerte encima y aplastarte.
Cuando cortas leña,
se corre peligro en cada golpe del hacha.
10 Si
se usa un hacha sin filo hay que hacer doble esfuerzo,
por lo tanto, afila la hoja.
Ahí está el valor de la sabiduría:
ayuda a tener éxito.
11 Si
una serpiente te muerde antes de que la encantes,
¿de qué te sirve ser encantador de serpientes?
12 Las
palabras sabias traen aprobación,
pero a los necios, sus propias palabras los destruyen.
13 Los
necios basan sus pensamientos en suposiciones insensatas,
por lo tanto, llegan a conclusiones locas y malvadas;
14 hablan y hablan sin parar.
Nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que va a
suceder;
nadie puede predecir el futuro.
15 Los
necios se agotan tanto con un poco de trabajo
que ni siquiera saben cómo regresar a su casa.
16 ¡Qué
tristeza sufrirá el pueblo gobernado por un sirviente,
cuyos líderes hacen fiesta desde la mañana!
17 Dichoso el pueblo que tiene por rey a un líder noble
y cuyos dirigentes festejan en el momento apropiado
para trabajar con fuerza y no para emborracharse.
18 Por
la pereza se hunde el techo;
por el ocio gotea la casa.
19 Una
fiesta da alegría;
un buen vino, felicidad;
¡y el dinero lo da todo!
20 Nunca
te burles del rey, ni siquiera en tu mente;
y no te mofes de los poderosos, ni siquiera dentro de
tu dormitorio.
Pues un pajarito podría transmitir tu mensaje
y contarles lo que dijiste.
Las incertidumbres de la vida
11 Envía
tu grano por los mares,
y a su tiempo recibirás ganancias.
2 Coloca tus inversiones en varios lugares,
porque no sabes qué riesgos podría haber más adelante.
3 Cuando
las nubes están cargadas, vienen las lluvias.
Un árbol puede caer hacia el norte o hacia el sur, pero
donde cae, allí queda.
4 El
agricultor que espera el clima perfecto nunca siembra;
si contempla cada nube, nunca cosecha.
5 Así
como no puedes entender el rumbo que toma el viento ni el misterio de cómo
crece un bebecito en el vientre de su madre, tampoco puedes entender cómo
actúa Dios, quien hace todas las cosas.
6 Siembra
tu semilla por la mañana, y por la tarde no dejes de trabajar porque no sabes
si la ganancia vendrá de una actividad o de la otra, o quizás de ambas.
Consejos para jóvenes y ancianos
7 La
luz es agradable; qué hermoso es ver el amanecer de un nuevo día.
8 Si
alguien llega a la ancianidad, que disfrute de cada día de vida; pero que
también recuerde que habrá muchos días oscuros. Todo lo que aún vendrá carece
de sentido.
9 Gente
joven: ¡la juventud es hermosa! Disfruten de cada momento de ella. Hagan
todo lo que quieran hacer, ¡no se pierdan nada! Pero recuerden que tendrán que
rendirle cuentas a Dios de cada cosa que hagan. 10 Así
que dejen de preocuparse y mantengan un cuerpo sano; pero tengan presente que
la juventud—con toda la vida por delante—no tiene sentido.
12 No
dejes que la emoción de la juventud te lleve a olvidarte de tu Creador. Hónralo
mientras seas joven, antes de que te pongas viejo y digas: «La vida ya no es
agradable». 2 Acuérdate de él antes de que la luz
del sol, de la luna y de las estrellas se vuelva tenue a tus ojos viejos, y las
nubes negras oscurezcan para siempre tu cielo. 3 Acuérdate
de él antes de que tus piernas—guardianas de tu casa—empiecen a temblar, y tus
hombros—los guerreros fuertes—se encorven. Acuérdate de él antes de que tus
dientes—esos pocos sirvientes que te quedan—dejen de moler, y tus pupilas—las
que miran por las ventanas—ya no vean con claridad.
4 Acuérdate
de él antes de que la puerta de las oportunidades de la vida se cierre y
disminuya el sonido de la actividad diaria. Ahora te levantas con el primer
canto de los pájaros, pero un día todos esos trinos apenas serán perceptibles.
5 Acuérdate
de él antes de que tengas miedo de caerte y te preocupes de los peligros de la
calle; antes de que el cabello se te ponga blanco como un almendro en flor y
arrastres los pies sin energía como un saltamontes moribundo, y la alcaparra ya
no estimule el deseo sexual. Acuérdate de él antes de que te falte poco para
llegar a la tumba—tu hogar eterno—donde los que lamentan tu muerte llorarán en
tu entierro.
6 Sí,
acuérdate de tu Creador ahora que eres joven, antes de que se rompa el cordón
de plata de la vida y se quiebre la vasija de oro. No esperes hasta que la
jarra de agua se haga pedazos contra la fuente y la polea se rompa en el
pozo. 7 Pues ese día el polvo volverá a la tierra,
y el espíritu regresará a Dios, que fue quien lo dio.
Reflexiones finales acerca del
Maestro
8 «Nada
tiene sentido—dice el Maestro—, ningún sentido en absoluto».
9 Ten
en cuenta lo siguiente: el Maestro fue considerado sabio y le enseñó a la gente
todo lo que sabía. Escuchó con atención muchos proverbios, los estudió y los
clasificó. 10 El Maestro se esmeró por encontrar
las palabras correctas para expresar las verdades con claridad.
11 Las
palabras de los sabios son como el aguijón para el ganado: dolorosas pero
necesarias. El conjunto de sus dichos es como la vara con clavos que usa el
pastor para guiar a sus ovejas.
12 Pero
ahora, hijo mío, déjame darte un consejo más: ten cuidado, porque escribir
libros es algo que nunca termina y estudiar mucho te agota.
13 Aquí
culmina el relato. Mi conclusión final es la siguiente: teme a Dios y obedece
sus mandatos, porque ese es el deber que tenemos todos. 14 Dios
nos juzgará por cada cosa que hagamos, incluso lo que hayamos hecho en secreto,
sea bueno o sea malo.
SALMOS 10
10 Oh Señor, ¿por qué permaneces tan distante?
¿Por qué te escondes cuando estoy en apuros?
2 Con arrogancia los malvados persiguen a los pobres;
¡que sean atrapados en el mal que traman para otros!
3 Pues hacen alarde de sus malos deseos;
elogian al codicioso y maldicen al Señor.
4 Los
malvados son demasiado orgullosos para buscar a Dios;
parece que piensan que Dios está muerto.
5 Sin embargo, prosperan en todo lo que hacen.
No ven que les espera tu castigo;
miran con desdén a todos sus enemigos.
6 Piensan: «¡Jamás nos sucederá algo malo!
¡Estaremos para siempre sin problemas!».
7 Su
boca está llena de maldiciones, mentiras y amenazas;
tienen maldad y violencia en la punta de la lengua.
8 Se esconden en emboscada en las aldeas,
a la espera para matar a gente inocente;
siempre buscan víctimas indefensas.
9 Como leones agazapados en sus escondites,
esperan para lanzarse sobre los débiles.
Como cazadores capturan a los indefensos
y los arrastran envueltos en redes.
10 Sus pobres víctimas quedan aplastadas;
caen bajo la fuerza de los malvados.
11 Los malvados piensan: «¡Dios no nos mira!
¡Ha cerrado los ojos y ni siquiera ve lo que hacemos!».
12 ¡Levántate,
oh Señor!
¡Castiga a los malvados, oh Dios!
¡No te olvides de los indefensos!
13 ¿Por qué los malvados desprecian a Dios y quedan
impunes?
Piensan: «Dios nunca nos pedirá cuentas».
14 Pero tú ves los problemas y el dolor que causan;
lo tomas en cuenta y los castigas.
Los indefensos depositan su confianza en ti;
tú defiendes a los huérfanos.
15 ¡Quiébrale
los brazos a esta gente malvada y perversa!
Persíguelos hasta destruir al último de ellos.
16 ¡El Señor es rey por siempre y para
siempre!
Las naciones paganas desaparecerán de la tierra.
17 Señor, tú conoces las esperanzas de los indefensos;
ciertamente escucharás sus clamores y los consolarás.
18 Harás justicia a los huérfanos y a los oprimidos,
para que ya no los aterre un simple mortal.
Hoy está programado que completes el libro del
Eclesiastés. Mira este video para repasar su diseño literario y su flujo de
pensamiento.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”