Agosto 10 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 201
ESDRAS 4 – 7
Los enemigos se oponen a la
reconstrucción
4 Cuando
los enemigos de Judá y de Benjamín oyeron que los desterrados estaban
reconstruyendo un templo al Señor, Dios de Israel, 2 fueron
a ver a Zorobabel y a los otros líderes, y les dijeron:
—Déjennos participar en la construcción junto con
ustedes, porque nosotros también adoramos a su Dios. Le venimos haciendo
sacrificios desde que el rey Esar-hadón, de Asiria, nos trajo a estas tierras.
3 Zorobabel,
Jesúa y los otros líderes de Israel respondieron:
—De ninguna manera pueden tomar parte en esta
obra. Nosotros solos construiremos el templo para el Señor, Dios de
Israel, tal como nos ordenó Ciro, rey de Persia.
4 Entonces
los habitantes del lugar intentaron desalentar e intimidar al pueblo de Judá
para impedirle que siguiera trabajando. 5 Sobornaron
a algunos funcionarios para que actuaran en contra de ellos y frustraran sus
planes. Esta situación continuó durante todo el reinado de Ciro, rey de Persia,
y duró hasta que Darío subió al trono de Persia.
Más oposición durante el reinado de
Jerjes y Artajerjes
6 Años
más tarde, cuando Jerjes comenzó su reinado, los enemigos de Judá
escribieron una carta con acusaciones contra el pueblo de Judá y de Jerusalén.
7 Tiempo
después, durante el reinado de Artajerjes, rey de Persia, los enemigos de
Judá, dirigidos por Bislam, Mitrídates y Tabeel, le enviaron una carta a
Artajerjes escrita en arameo, que fue traducida al idioma del rey.
8 El
gobernador Rehum y Simsai, el secretario de la corte, escribieron la carta, en
la cual le contaban al rey Artajerjes acerca de la situación en
Jerusalén. 9 Saludaban al rey en nombre de todos
sus colegas: los jueces y los dirigentes locales, el pueblo de Tarpel, los
persas, los babilonios y los de Erec y Susa (es decir, Elam). 10 También
enviaron saludos de parte del resto del pueblo que el gran y noble Asurbanipal había
deportado y reubicado en Samaria y en todas las tierras vecinas de la provincia
situada al occidente del río Éufrates. 11 La
siguiente es una copia de la carta:
«Al rey Artajerjes, de parte de sus leales
súbditos de la provincia situada al occidente del río Éufrates:
12 »El
rey debería saber que los judíos que llegaron a Jerusalén de Babilonia están
reconstruyendo esa ciudad rebelde y malvada. Ya han echado los cimientos y
pronto terminarán sus murallas. 13 El rey también
debería saber que, si esa ciudad se reconstruye y se completan sus murallas, su
reino se verá perjudicado, porque los judíos se negarán a pagar los tributos,
los derechos aduaneros y los peajes correspondientes.
14 »Ya
que nosotros somos leales súbditos de usted y no queremos que se deshonre
al rey de esa manera, hemos enviado esta información a su majestad. 15 Sugerimos
que se investigue en los registros de sus antepasados, en los que descubrirá lo
rebelde que fue esa ciudad en la antigüedad. De hecho, fue destruida a causa de
su larga y conflictiva historia de rebelión contra los reyes y las naciones que
la controlaban. 16 Advertimos al rey que, si esa
ciudad se reconstruye y sus murallas se completan, su majestad perderá la
provincia situada al occidente del río Éufrates».
17 Entonces
el rey Artajerjes envió la siguiente respuesta:
«Al gobernador Rehum, a Simsai, secretario de la
corte, y a sus colegas de Samaria y de toda la provincia situada al occidente
del río Éufrates: saludos.
18 »La
carta que me enviaron fue traducida y leída en mi presencia. 19 Ordené
que se investigara en los registros y, efectivamente, comprobé que Jerusalén ha
sido un semillero de insurrección contra muchos reyes. De hecho, ¡la rebelión y
las revueltas son normales allí! 20 Reyes poderosos
han gobernado Jerusalén y toda la provincia al occidente del río Éufrates, y
han recibido tributos, derechos aduaneros y peajes. 21 Por
lo tanto, emitan órdenes para que esos hombres dejen de trabajar. Queda
prohibido reconstruir esa ciudad, a menos que yo lo ordene expresamente. 22 Sean
diligentes y no descuiden este asunto, porque no debemos permitir que la
situación perjudique los intereses del trono».
23 Cuando
Rehum, Simsai y sus colegas oyeron la lectura de esa carta del rey Artajerjes,
se fueron de prisa hacia Jerusalén. Entonces, con una demostración de fuerza,
obligaron a los judíos a abandonar la construcción.
Se reanuda la reconstrucción
24 Por
lo tanto, se detuvo la obra del templo de Dios en Jerusalén, y quedó suspendida
hasta el segundo año del reinado de Darío, rey de Persia.
5 En
ese tiempo, los profetas Hageo y Zacarías, hijo de Iddo, profetizaron a los
judíos que estaban en Judá y en Jerusalén. Hablaron en nombre del Dios de
Israel, quien estaba sobre ellos. 2 Zorobabel, hijo
de Salatiel, y Jesúa, hijo de Jehosadac, respondieron y continuaron la
reconstrucción del templo de Dios en Jerusalén. Los profetas de Dios estaban
con ellos y los ayudaban.
3 Sin
embargo, Tatnai, el gobernador de la provincia situada al occidente del río
Éufrates, y Setar-boznai junto con sus colegas pronto llegaron a Jerusalén
y preguntaron: «¿Quién les dio permiso para reconstruir este templo y restaurar
esta estructura?». 4 También pidieron los
nombres de todos los varones que trabajaban en la construcción del
templo; 5 pero como Dios cuidaba a su pueblo, no
pudieron impedir que los líderes judíos siguieran construyendo hasta que se
enviara un informe a Darío y él comunicara su decisión al respecto.
Carta de Tatnai al rey Darío
6 La
siguiente es una copia de la carta que el gobernador Tatnai, Setar-boznai y los
demás funcionarios de la provincia situada al occidente del río Éufrates le
enviaron al rey Darío:
7 «Al
rey Darío: saludos.
8 »El
rey debería saber que fuimos al sitio donde se construye el templo del gran
Dios, en la provincia de Judá. Lo están reconstruyendo con piedras
especialmente preparadas y le están colocando madera en las murallas. La obra
prosigue con gran energía y éxito.
9 »Les
preguntamos a los líderes: “¿Quién les dio permiso para reconstruir este templo
y restaurar esta estructura?”. 10 También exigimos
sus nombres para poder comunicarle a usted quiénes eran esos líderes.
11 »Ellos
dieron la siguiente respuesta: “Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de
la tierra, y estamos reconstruyendo el templo que, hace muchos años, edificó
aquí un gran rey de Israel. 12 No obstante, debido
a que nuestros antepasados hicieron enojar al Dios del cielo, él los entregó en
manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, quien destruyó el templo y
desterró al pueblo a Babilonia. 13 Sin embargo, el
rey Ciro, de Babilonia, en el primer año de su reinado, emitió un decreto
que ordenaba reconstruir el templo de Dios. 14 El
rey Ciro devolvió las copas de oro y de plata que Nabucodonosor había tomado
del templo de Dios en Jerusalén y había colocado en el templo de Babilonia.
Esas copas fueron retiradas de ese templo y entregadas a un hombre llamado
Sesbasar, a quien el rey Ciro había designado gobernador de Judá. 15 El
rey le indicó que devolviera las copas a su lugar en Jerusalén y reconstruyera
el templo de Dios en su sitio original. 16 Así que
ese tal Sesbasar llegó y echó los cimientos del templo de Dios en Jerusalén.
Desde entonces, la gente ha estado trabajando en la reconstrucción, pero aún no
está terminado”.
17 »Por
lo tanto, si al rey le place, solicitamos que se haga una investigación en los
archivos reales de Babilonia, a fin de descubrir si es verdad que el rey Ciro
emitió un decreto para la reconstrucción del templo de Dios en Jerusalén; y
luego, que el rey nos haga saber su decisión sobre este asunto».
Darío aprueba la reconstrucción
6 Entonces
el rey Darío dio órdenes para que se investigara en los archivos de Babilonia,
los cuales estaban guardados en la tesorería. 2 Sin
embargo, fue en la fortaleza de Ecbatana, en la provincia de Media, donde se
encontró un rollo que decía lo siguiente:
«Memorando:
3 »En
el primer año del reinado del rey Ciro, se emitió un decreto en relación con el
templo de Dios en Jerusalén.
»Que se reconstruya el templo con los cimientos
originales en el sitio donde los judíos solían ofrecer sus sacrificios. Su
altura será de veintisiete metros, y su anchura será de veintisiete metros. 4 A
cada tres hileras de piedras especialmente preparadas, se les pondrá encima una
capa de madera. Todos los gastos correrán por cuenta de la tesorería
real. 5 Además, las copas de oro y de plata que
Nabucodonosor tomó del templo de Dios en Jerusalén y llevó a Babilonia serán
devueltas a Jerusalén y colocadas nuevamente en el lugar que corresponden. Que
sean devueltas al templo de Dios».
6 Entonces
el rey Darío envió el siguiente mensaje:
«Por consiguiente, Tatnai, gobernador de la
provincia situada al occidente del río Éufrates, y Setar-boznai junto con
sus colegas y otros funcionarios del occidente del río Éufrates, ¡manténganse
bien lejos de allí! 7 No estorben la construcción
del templo de Dios. Dejen que se reconstruya en su sitio original y no le
pongan trabas al trabajo del gobernador de Judá ni al de los ancianos de los
judíos.
8 »Además,
por la presente, decreto que ustedes tendrán que ayudar a esos ancianos de los
judíos mientras reconstruyan el templo de Dios. Ustedes tienen que pagar el
costo total de la obra, sin demora, con los impuestos que se recaudan en la
provincia situada al occidente del río Éufrates, a fin de que la construcción
no se interrumpa.
9 »Denles
a los sacerdotes de Jerusalén todo lo que necesiten, sean becerros, carneros o
corderos, para las ofrendas quemadas que presenten al Dios del cielo; y sin
falta, provéanles toda la sal y todo el trigo, el vino y el aceite de oliva que
requieran para cada día. 10 Entonces ellos podrán
ofrecer sacrificios aceptables al Dios del cielo y orar por el bienestar del
rey y sus hijos.
11 »También
declaro que a los que violen de cualquier manera este decreto se les arrancará
una viga de su casa; luego, serán levantados y atravesados en ella, y su casa
será reducida a un montón de escombros. 12 Que el
Dios que eligió la ciudad de Jerusalén como el lugar donde se dé honra a su
nombre destruya a cualquier rey o nación que viole este mandato y destruya este
templo.
»Yo, Darío, he emitido el presente decreto. Que
se obedezca al pie de la letra».
Dedicación del templo
13 Tatnai,
gobernador de la provincia situada al occidente del río Éufrates, y
Setar-boznai junto con sus colegas acataron enseguida el mandato del rey
Darío. 14 Así que los ancianos de los judíos
continuaron la obra y fueron muy animados por la predicación de los profetas
Hageo y Zacarías, hijo de Iddo. Por fin el templo quedó terminado, como lo
había ordenado el Dios de Israel y decretado Ciro, Darío y Artajerjes, reyes de
Persia. 15 La construcción del templo se completó
el 12 de marzo, durante el sexto año del reinado de Darío.
16 Luego,
el pueblo de Israel, los sacerdotes, los levitas y todos los demás que habían
regresado del destierro dedicaron el templo de Dios con gran alegría. 17 Durante
la ceremonia de dedicación del templo de Dios, sacrificaron cien becerros,
doscientos carneros y cuatrocientos corderos. También presentaron doce chivos
como ofrenda por el pecado de las doce tribus de Israel. 18 Luego
los sacerdotes y levitas se agruparon según sus diferentes divisiones para
servir en el templo de Dios en Jerusalén, tal como está establecido en el libro
de Moisés.
Celebración de la Pascua
19 Los
que regresaron del destierro celebraron la Pascua el 21 de abril. 20 Los
sacerdotes y los levitas se habían purificado y estaban ceremonialmente puros.
Así que mataron el cordero de la Pascua para todos los que regresaron del
destierro, para sus hermanos sacerdotes y para ellos mismos. 21 El
pueblo de Israel que había regresado del destierro comió la cena de Pascua
junto con los demás de la tierra que habían dejado sus prácticas corruptas para
adorar al Señor, Dios de Israel. 22 Luego
celebraron el Festival de los Panes sin Levadura durante siete días. Hubo mucha
alegría en toda la tierra, porque el Señor había hecho que el rey de
Asiria les diera su favor al ayudarlos a reconstruir el templo de Dios, el
Dios de Israel.
Esdras llega a Jerusalén
7 Muchos
años después, durante el reinado de Artajerjes, rey de Persia, hubo un
hombre llamado Esdras. Era hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo de
Hilcías, 2 hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de
Ahitob, 3 hijo de Amarías, hijo de Azarías, hijo de
Meraiot, 4 hijo de Zeraías, hijo de Uzi, hijo de
Buqui, 5 hijo de Abisúa, hijo de Finees, hijo de
Eleazar, hijo de Aarón, el sumo sacerdote. 6 Este
Esdras era un escriba muy instruido en la ley de Moisés, la cual el Señor,
Dios de Israel, había dado al pueblo de Israel. Él subió de Babilonia a
Jerusalén, y el rey le dio todo lo que pidió, porque la bondadosa mano
del Señor su Dios estaba sobre él. 7 Algunos
del pueblo de Israel junto con varios sacerdotes, levitas, cantores, porteros y
sirvientes del templo viajaron con él en el séptimo año del reinado de
Artajerjes.
8 Esdras
llegó a Jerusalén en agosto de ese año. 9 Había
hecho arreglos para partir de Babilonia el 8 de abril, el primer día del nuevo
año, y llegó a Jerusalén el 4 de agosto, pues la bondadosa mano de su
Dios estaba sobre él. 10 Así fue porque Esdras
había decidido estudiar y obedecer la ley del Señor y enseñar sus
decretos y ordenanzas al pueblo de Israel.
Carta de Artajerjes a Esdras
11 La
siguiente es una copia de la carta que el rey Artajerjes le dio a Esdras, el
sacerdote y escriba que estudiaba y enseñaba los mandatos y decretos del Señor a
Israel:
12 «De
Artajerjes, rey de reyes, al sacerdote Esdras, maestro de la ley del Dios del
cielo: ¡saludos!
13 »Yo
decreto que cualquier israelita de mi reino, incluidos los sacerdotes y
levitas, puede ofrecerse como voluntario para regresar contigo a
Jerusalén. 14 Por la presente, yo y mis siete
consejeros te ordenamos que averigües la situación en que están Judá y
Jerusalén, basado en la ley de tu Dios, la cual está en tus manos. 15 También
te encargamos que lleves contigo plata y oro, los cuales presentamos como una
ofrenda voluntaria al Dios de Israel, quien vive en Jerusalén.
16 »Además,
llevarás toda la plata y el oro que obtengas de la provincia de Babilonia, como
también las ofrendas voluntarias que el pueblo y los sacerdotes ofrezcan para
el templo de su Dios en Jerusalén. 17 Usarás estos
donativos específicamente para comprar toros, carneros, corderos y las ofrendas
de grano y las ofrendas líquidas correspondientes, para que se ofrezca todo en
el altar del templo de tu Dios en Jerusalén. 18 El
oro y la plata que sobren pueden usarse para lo que tú y tus colegas crean que
sea la voluntad de su Dios.
19 »En
cuanto a las copas que te confiamos para el servicio del templo de tu Dios,
entrégalas todas al Dios de Jerusalén. 20 Si
precisas alguna otra cosa para el templo de tu Dios o para otra necesidad
similar, puedes tomarla de la tesorería real.
21 »Yo,
el rey Artajerjes, por la presente, envío el siguiente decreto a todos los
tesoreros de la provincia situada al occidente del río Éufrates: “Deben
darle a Esdras, el sacerdote y maestro de la ley del Dios del cielo, todo lo
que él les pida. 22 Le darán hasta tres mil
cuatrocientos kilos de plata, quinientas canastas de trigo, dos mil
cien litros de vino, dos mil cien litros de aceite de oliva y sal en
cantidad ilimitada. 23 Procuren proveer todo lo que
el Dios del cielo exija para su templo, pues, ¿por qué hemos de correr el
riesgo de provocar el enojo de Dios contra los dominios del rey y de sus
hijos? 24 También decreto que a ningún sacerdote,
levita, cantor, portero, sirviente del templo ni a ningún otro trabajador de
este templo de Dios se le exija el pago de tributos, derechos aduaneros o
peajes de ninguna clase”.
25 »Y
tú, Esdras, usa la sabiduría que tu Dios te ha dado a fin de nombrar
magistrados y jueces que conozcan las leyes de tu Dios, para que gobiernen a
toda la gente de la provincia situada al occidente del río Éufrates. Enseña la
ley a todo el que no la conozca. 26 Cualquiera que
se niegue a obedecer la ley de tu Dios y la ley del rey será castigado de
inmediato, ya sea por muerte, destierro, confiscación de bienes o
encarcelamiento».
Esdras alaba al Señor
27 ¡Alaben
al Señor, Dios de nuestros antepasados, que hizo que el rey deseara
embellecer el templo del Señor en Jerusalén! 28 ¡Y
alábenlo, porque me demostró tal amor inagotable al honrarme delante del rey,
sus consejeros y todos sus poderosos nobles! Me sentí alentado, porque la
bondadosa mano del Señor mi Dios estuvo sobre mí. Así que reuní a
algunos de los líderes de Israel para que regresaran conmigo a Jerusalén.
SALMOS 46
Para el director del coro: cántico de
los descendientes de Coré; entónese con voces de soprano.
46 Dios
es nuestro refugio y nuestra fuerza;
siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de
dificultad.
2 Por lo tanto, no temeremos cuando vengan terremotos
y las montañas se derrumben en el mar.
3 ¡Que rujan los océanos y hagan espuma!
¡Que tiemblen las montañas mientras suben las
aguas! Interludio
4 Un
río trae gozo a la ciudad de nuestro Dios,
el hogar sagrado del Altísimo.
5 Dios habita en esa ciudad; no puede ser destruida.
En cuanto despunte el día, Dios la protegerá.
6 ¡Las naciones se encuentran en un caos,
y sus reinos se desmoronan!
¡La voz de Dios truena,
y la tierra se derrite!
7 El Señor de los Ejércitos Celestiales está
entre nosotros;
el Dios de Israel es nuestra fortaleza. Interludio
8 Vengan,
vean las obras gloriosas del Señor:
miren cómo trae destrucción sobre el mundo.
9 Él hace cesar las guerras en toda la tierra;
quiebra el arco y rompe la lanza
y quema con fuego los escudos.
10 «¡Quédense
quietos y sepan que yo soy Dios!
Toda nación me honrará.
Seré honrado en el mundo entero».
11 El Señor de
los Ejércitos Celestiales está entre nosotros;
el Dios de Israel es nuestra fortaleza. Interludio
El exilio dejó su marca en la historia israelita
de una manera inigualable. Toda la estructura nacional del reino, que se creía
ordenada por Dios mismo, se vino abajo. Este acontecimiento dio cumplimiento a
siglos de advertencias proféticas, ya que en un solo año se destruyeron cientos
de años de tradición, cultura e historia. Este fue su Día del Señor, y los dejó
absolutamente devastados. Lee el libro de Lamentaciones para comprender cómo se
vivió la tragedia de la destrucción de Jerusalén y la esclavitud del pueblo
bajo el dominio babilónico. Después de permanecer durante décadas en una tierra
extranjera bajo un gobierno extranjero, a los israelitas se les permite volver
a casa bajo el gobierno persa. Sin embargo, esto solo ofrece un falso clímax.
El estado espiritual del pueblo está tan quebrantado como antes de que se
fueran. La esperanza en el futuro es todo lo que tenían, pero ya sabemos cómo
termina esa historia: Jesús.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”