Agosto 16 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 207
NEHEMÍAS 12 – 13
Historia de los sacerdotes y los
levitas
12 La
siguiente es una lista de los sacerdotes y los levitas que regresaron con
Zorobabel, hijo de Salatiel y Jesúa, el sumo sacerdote:
Seraías, Jeremías, Esdras,
2 Amarías,
Maluc, Hatús,
3 Secanías,
Harim, Meremot,
4 Iddo,
Ginetón, Abías,
5 Miniamín,
Moadías, Bilga,
6 Semaías,
Joiarib, Jedaías,
7 Salú,
Amoc, Hilcías y Jedaías.
Estos eran los jefes de los sacerdotes y sus
colaboradores en los días de Jesúa.
8 Los
levitas que regresaron con ellos eran Jesúa, Binúi, Cadmiel, Serebías, Judá y
Matanías, quien junto con sus colaboradores estaba a cargo de las canciones de
acción de gracias. 9 Sus colaboradores, Bacbuquías
y Uni, se ubicaban frente a ellos durante el servicio.
10 Jesúa,
el sumo sacerdote, fue padre de Joiacim.
Joiacim fue padre de Eliasib.
Eliasib fue padre de Joiada.
11 Joiada
fue padre de Johanán.
Johanán fue padre de Jadúa.
12 Ahora
bien, cuando Joiacim era sumo sacerdote, los jefes de familia de los sacerdotes
eran los siguientes:
Meraías era jefe de la familia de Seraías.
Hananías era jefe de la familia de Jeremías.
13 Mesulam
era jefe de la familia de Esdras.
Johanán era jefe de la familia de Amarías.
14 Jonatán
era jefe de la familia de Maluc.
José era jefe de la familia de Secanías.
15 Adna
era jefe de la familia de Harim.
Helcai era jefe de la familia de Meremot.
16 Zacarías
era jefe de la familia de Iddo.
Mesulam era jefe de la familia de Ginetón.
17 Zicri
era jefe de la familia de Abías.
También había un jefe de la familia de
Miniamín.
Piltai era jefe de la familia de Moadías.
18 Samúa
era jefe de la familia de Bilga.
Jonatán era jefe de la familia de Semaías.
19 Matenai
era jefe de la familia de Joiarib.
Uzi era jefe de la familia de Jedaías.
20 Calai
era jefe de la familia de Salú.
Eber era jefe de la familia de Amoc.
21 Hasabías
era jefe de la familia de Hilcías.
Natanael era jefe de la familia de Jedaías.
22 Durante
los años cuando Eliasib, Joiada, Johanán y Jadúa servían como sumos sacerdotes,
se mantuvo un registro de las familias de los levitas. Durante el reinado de
Darío el persa se mantuvo otro registro de los sacerdotes. 23 Hasta
los días de Johanán, nieto de Eliasib, se mantuvo un registro de los jefes
de las familias de los levitas en El libro de historia.
24 Estos
eran los jefes de familia de los levitas: Hasabías, Serebías, Jesúa, Binúi, Cadmiel
y otros colaboradores, quienes se ubicaban frente a ellos durante las
ceremonias de alabanza y acción de gracias, un lado le respondía al otro, como
lo ordenó David, hombre de Dios. 25 Este grupo
incluía a Matanías, a Bacbuquías y a Obadías.
Mesulam, Talmón y Acub eran los porteros a cargo
de los depósitos cerca de las puertas. 26 Todos
ellos sirvieron en los días de Joiacim, hijo de Jesúa, hijo de Jehosadac, y
en los días de Nehemías, el gobernador, y de Esdras, el sacerdote y escriba.
Dedicación de la muralla de Jerusalén
27 Para
la dedicación de la nueva muralla de Jerusalén se les pidió a los levitas de
toda la tierra que fueran a Jerusalén para colaborar en las ceremonias. Debían
tomar parte en la feliz celebración con sus canciones de acción de gracias y
con música de címbalos, arpas y liras. 28 Se reunió
a los cantores de la zona alrededor de Jerusalén y de las aldeas de los
netofatitas. 29 También llegaron de Bet-gilgal y de
las zonas rurales cercanas a Geba y Azmavet porque los cantores habían
levantado sus propios asentamientos en los alrededores de Jerusalén. 30 Primero
los sacerdotes y los levitas se purificaron a sí mismos, luego purificaron al
pueblo, a las puertas y a la muralla.
31 Conduje
a los líderes de Judá a la parte superior de la muralla y organicé dos grandes
coros para dar acción de gracias. Uno de los coros se dirigió hacia el sur por
encima de la muralla hasta la puerta del Estiércol. 32 Osaías
y la mitad de los jefes de Judá los seguían, 33 con
Azarías, Esdras, Mesulam, 34 Judá, Benjamín,
Semaías y Jeremías. 35 Luego iban algunos
sacerdotes que tocaban trompetas, junto con Zacarías, hijo de Jonatán, hijo de
Semaías, hijo de Matanías, hijo de Micaías, hijo de Zacur, descendiente de
Asaf. 36 Los compañeros de Zacarías eran Semaías,
Azareel, Milalai, Gilalai, Maai, Natanael, Judá y Hananí. Tocaban los
instrumentos musicales indicados por David, hombre de Dios. Esdras, el escriba,
lideraba esta procesión. 37 En la puerta de la
Fuente subieron los escalones de la subida de la muralla de la ciudad en
dirección hacia la Ciudad de David. Pasaron frente a la casa de David y luego
siguieron al oriente hacia la puerta del Agua.
38 El
segundo coro que daba acción de gracias se dirigió hacia el norte, dando
la vuelta por el otro lado para encontrarse con el primer coro. Yo los seguía
sobre la muralla, junto con la otra mitad del pueblo, y pasamos por la torre de
los Hornos hacia el muro Ancho, 39 y luego sobre la
puerta de Efraín hacia la puerta de la Ciudad Antigua, pasamos la puerta
del Pescado y la torre de Hananeel, hasta la torre de los Cien. Luego seguimos
hacia la puerta de las Ovejas y nos detuvimos a la altura de la puerta de la
Guardia.
40 Luego
los dos coros que daban acción de gracias siguieron hacia el templo de Dios y
allí tomaron sus lugares. Lo mismo hice yo, junto con el grupo de jefes que
estaba conmigo. 41 Íbamos con los sacerdotes que
tocaban las trompetas—Eliacim, Maaseías, Miniamín, Micaías, Elioenai, Zacarías
y Hananías— 42 y con los cantores—Maaseías,
Semaías, Eleazar, Uzi, Johanán, Malquías, Elam y Ezer—; tocaban y cantaban a
toda voz bajo la dirección de Izrahías, el director del coro.
43 Se
ofrecieron muchos sacrificios durante aquel día de gozo porque Dios había dado
al pueblo razón de alegrarse. También las mujeres y los niños participaron en
la celebración, y la alegría del pueblo de Jerusalén podía oírse a gran
distancia.
Provisiones para el culto en el
templo
44 Ese
día se designaron hombres para que se encargaran de los depósitos para las
ofrendas, la primera parte de la cosecha y los diezmos. Eran responsables de
recolectar de los campos fuera de las ciudades las porciones especificadas por
la ley para los sacerdotes y los levitas. Pues todo el pueblo de Judá se
complacía en los sacerdotes y los levitas y en el trabajo que prestaban. 45 Ellos,
junto con los cantores y los porteros, llevaban a cabo el servicio para su Dios
y el servicio de purificación, como lo habían ordenado David y su hijo
Salomón. 46 La costumbre de tener directores para
dirigir los coros al entonar himnos de alabanza y de acción de gracias a Dios
comenzó mucho tiempo antes, en los días de David y Asaf. 47 De
modo que ahora, en los días de Zorobabel y de Nehemías, todo Israel llevaba una
provisión diaria de comida para los cantores, los porteros y los levitas. Los
levitas, a su vez, daban a los sacerdotes—los descendientes de Aarón—parte de
lo que ellos recibían.
Diversas reformas de Nehemías
13 Ese
mismo día, mientras se leía al pueblo el libro de Moisés, se encontró el pasaje
que dice que jamás se debe admitir a un amonita o a un moabita en la asamblea
de Dios, 2 porque ellos se habían negado a darles
comida y agua a los israelitas en el desierto. Por el contrario, contrataron a
Balaam para que los maldijera, aunque nuestro Dios convirtió la maldición en
bendición. 3 Cuando se leyó este pasaje de la ley,
inmediatamente se excluyó de la asamblea a todos los que tenían ascendencia
extranjera.
4 Antes
de esto, el sacerdote Eliasib, quien había sido designado para supervisar los
depósitos del templo de nuestro Dios y quien también era pariente de
Tobías, 5 había rediseñado un gran depósito y lo
había puesto a disposición de Tobías. Anteriormente usaban el cuarto para
almacenar ofrendas de grano, incienso, diversos utensilios para el templo,
diezmos de granos, de vino nuevo, de aceite de oliva (destinados a los levitas,
a los cantores y a los porteros), y también las ofrendas para los sacerdotes.
6 En
esa época yo no estaba en Jerusalén porque había ido a presentarme ante
Artajerjes, rey de Babilonia, en el año treinta y dos de su reinado, aunque
más tarde le pedí permiso para regresar. 7 Cuando
regresé a Jerusalén, me enteré del acto perverso de Eliasib de proporcionarle a
Tobías una habitación en los atrios del templo de Dios. 8 Me
disgusté mucho y saqué del cuarto todas las pertenencias de Tobías. 9 Luego
exigí que purificaran las habitaciones y volví a colocar los utensilios para el
templo de Dios, las ofrendas de grano y el incienso.
10 También
descubrí que no se les había entregado a los levitas las porciones de comida
que les correspondían, de manera que todos ellos y los cantores que debían
dirigir los servicios de adoración habían regresado a trabajar en los
campos. 11 Inmediatamente enfrenté a los dirigentes
y les pregunté: «¿Por qué ha sido descuidado el templo de Dios?». Luego pedí a
todos los levitas que regresaran y los reintegré para que cumplieran con sus
obligaciones. 12 Entonces, una vez más, todo el
pueblo de Judá comenzó a llevar sus diezmos de grano, de vino nuevo y de aceite
de oliva a los depósitos del templo.
13 Como
supervisores de los depósitos asigné al sacerdote Selemías, al escriba Sadoc y
a Pedaías, uno de los levitas. Como ayudante de ellos nombré a Hanán, hijo de
Zacur y nieto de Matanías. Estos hombres gozaban de una excelente reputación, y
su tarea consistía en hacer distribuciones equitativas a sus compañeros
levitas.
14 Recuerda
esta buena obra, oh Dios mío, y no olvides todo lo que fielmente he hecho por
el templo de mi Dios y sus servicios.
15 En
esos días vi a unos hombres de Judá pisando en sus lagares en el día de
descanso. Además, recogían granos y los cargaban sobre burros, y traían su
vino, sus uvas, sus higos y toda clase de productos a Jerusalén para venderlos
en el día de descanso. Así que los reprendí por vender sus productos en ese
día. 16 Algunos hombres de Tiro, que vivían en
Jerusalén, traían pescado y toda clase de mercancía. La vendían al pueblo de
Judá el día de descanso, ¡y nada menos que en Jerusalén!
17 De
modo que confronté a los nobles de Judá. «¿Por qué profanan el día de descanso
de este modo tan perverso?—les pregunté—. 18 ¿Acaso
no fueron cosas como estas las que hicieron sus antepasados y provocaron que
nuestro Dios hiciera caer sobre nosotros y nuestra ciudad toda esta desgracia?
¡Ahora ustedes provocan aún más enojo contra Israel al permitir que el día de
descanso sea profanado de esta manera!».
19 Entonces
ordené que todos los viernes se cerraran las puertas de Jerusalén al caer
la noche, y que no se abrieran hasta que terminara el día de descanso. Envié a
algunos de mis propios sirvientes a vigilar las puertas para que no pudiera
entrar ninguna mercadería en los días de descanso. 20 Los
mercaderes y los comerciantes de diversos productos acamparon fuera de
Jerusalén una o dos veces; 21 pero yo les hablé
duramente diciendo: «¿Qué pretenden, acampando aquí afuera alrededor de la
muralla? ¡Si lo hacen otra vez, los arrestaré!». Esa fue la última vez que
aparecieron en el día de descanso. 22 Luego ordené
a los levitas que se purificaran y vigilaran las puertas para preservar la
santidad del día de descanso.
¡Recuerda también esta buena obra, oh Dios mío!
Ten compasión de mí conforme a tu grande e inagotable amor.
23 Por
el mismo tiempo, me di cuenta de que algunos de los hombres de Judá se habían
casado con mujeres de Asdod, Amón y Moab. 24 Además,
la mitad de sus hijos hablaban el idioma de Asdod o de algún otro pueblo y no
podían hablar en absoluto la lengua de Judá. 25 De
modo que confronté a los hombres y pedí que cayeran maldiciones sobre ellos.
Golpeé a algunos y les arranqué el cabello. Los hice jurar por el nombre de
Dios que no permitirían que sus hijos o sus hijas se casaran con la gente
pagana de la región.
26 «¿Acaso
no fue exactamente eso lo que llevó a Salomón, rey de Israel, a
pecar?—exclamé—. No había rey de ninguna nación que pudiera compararse con él,
Dios lo amaba y lo hizo rey sobre todo Israel; pero incluso él fue inducido a
pecar por sus mujeres extranjeras. 27 ¿Cómo
pudieron siquiera pensar en cometer esta acción pecaminosa y ser infieles a
Dios al casarse con mujeres extranjeras?».
28 Uno
de los hijos de Joiada, hijo de Eliasib, el sumo sacerdote, se había casado con
la hija de Sanbalat, el horonita, por lo cual lo expulsé de mi presencia.
29 Recuérdalos,
oh Dios mío, porque han profanado el sacerdocio y los votos solemnes de los
sacerdotes y los levitas.
30 Así
que expulsé todo lo que fuera extranjero y asigné tareas a los sacerdotes y a
los levitas, asegurándome de que cada uno supiera lo que tenía que hacer. 31 También
me aseguré de que llegara el suministro de leña para el altar y las primeras
porciones de la cosecha en los tiempos establecidos.
Recuerda esto a mi favor, oh Dios mío.
SALMOS 52
Para el director del coro: salmo de
David, acerca de cuando Doeg, el edomita, le dijo a Saúl: «David fue a ver a
Ahimelec».
52 ¿Por
qué te jactas de tus delitos, gran guerrero?
¿No te das cuenta de que la justicia de Dios permanece
para siempre?
2 Todo el día conspiras destrucción.
Tu lengua es cortante como una navaja afilada;
eres experto en decir mentiras.
3 Amas el mal más que el bien
y las mentiras más que la verdad. Interludio
4 Te
encanta destruir a la gente con tus palabras,
¡mentiroso!
5 Pero Dios te herirá de muerte de una vez por todas;
te sacará de tu casa
y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Interludio
6 Los
justos lo verán y se asombrarán;
se reirán y dirán:
7 «Miren lo que les pasa a los guerreros poderosos
que no ponen su confianza en Dios,
sino que confían en sus riquezas
y se vuelven más y más atrevidos en su maldad».
8 Pero
yo soy como un olivo que florece en la casa de Dios
y siempre confiaré en su amor inagotable.
9 Te alabaré para siempre, oh Dios,
por lo que has hecho.
Confiaré en tu buen nombre
en presencia de tu pueblo fiel.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”