Mayo 26 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 125
ISAÍAS 61 – 64
Buenas noticias para los oprimidos
61 El
Espíritu del Señor Soberano está sobre mí,
porque el Señor me ha ungido
para llevar buenas noticias a los pobres.
Me ha enviado para consolar a los de corazón quebrantado
y a proclamar que los cautivos serán liberados
y que los prisioneros serán puestos en libertad.
2 Él me ha enviado para anunciar a los que se lamentan
que ha llegado el tiempo del favor del Señor
junto con el día de la ira de Dios contra sus enemigos.
3 A todos los que se lamentan en Israel
les dará una corona de belleza en lugar de cenizas,
una gozosa bendición en lugar de luto,
una festiva alabanza en lugar de desesperación.
Ellos, en su justicia, serán como grandes robles
que el Señor ha plantado para su propia
gloria.
4 Reconstruirán
las ruinas antiguas,
reparando ciudades destruidas hace mucho tiempo.
Las resucitarán,
aunque hayan estado desiertas por muchas generaciones.
5 Los extranjeros serán sus siervos;
alimentarán a los rebaños de ustedes,
ararán sus campos
y cuidarán de sus viñedos.
6 Ustedes serán llamados sacerdotes del Señor,
ministros de nuestro Dios.
Se alimentarán de los tesoros de las naciones
y se jactarán de sus riquezas.
7 Disfrutarán de una doble honra
en lugar de vergüenza y deshonra.
Poseerán una doble porción de prosperidad en su tierra,
y una alegría eterna será suya.
8 «Pues
yo, el Señor, amo la justicia;
odio el robo y la fechoría.
Recompensaré fielmente a mi pueblo por su sufrimiento
y haré un pacto eterno con él.
9 Sus descendientes serán reconocidos
y honrados entre las naciones.
Todo el mundo se dará cuenta de que es un pueblo
al que el Señor ha bendecido».
10 ¡Me
llené de alegría en el Señor mi Dios!
Pues él me vistió con ropas de salvación
y me envolvió en un manto de justicia.
Soy como un novio vestido para su boda
o una novia con sus joyas.
11 El Señor Soberano mostrará su justicia a
las naciones del mundo.
¡Todos lo alabarán!
Su justicia será como un huerto a comienzos de la primavera,
cuando brotan las plantas por todas partes.
Isaías ora por Jerusalén
62 Debido
a que amo a Sion,
no me quedaré quieto.
Debido a que mi corazón suspira por Jerusalén,
no puedo quedarme callado.
No dejaré de orar por ella
hasta que su justicia resplandezca como el amanecer
y su salvación arda como una antorcha encendida.
2 Las naciones verán tu justicia
y los líderes del mundo quedarán cegados por tu gloria.
Tú recibirás un nombre nuevo
de la boca del Señor mismo.
3 El Señor te sostendrá en su mano para que
todos te vean,
como una corona espléndida en la mano de Dios.
4 Nunca más te llamarán «La ciudad abandonada»
ni «La tierra desolada».
Tu nuevo nombre será «La ciudad del deleite de Dios»
y «La esposa de Dios»,
porque el Señor se deleita en ti
y te reclamará como su esposa.
5 Tus hijos se dedicarán a ti, oh Jerusalén,
como un joven se dedica a su esposa.
Entonces Dios se regocijará por ti
como el esposo se regocija por su esposa.
6 Oh
Jerusalén, yo he puesto centinelas en tus murallas;
ellos orarán continuamente, de día y de noche.
No descansen, ustedes que dirigen sus oraciones
al Señor.
7 No le den descanso al Señor hasta que
termine su obra,
hasta que haga de Jerusalén el orgullo de toda la
tierra.
8 El Señor le ha jurado a Jerusalén por su
propia fuerza:
«Nunca más te entregaré a tus enemigos;
nunca más vendrán guerreros extranjeros
para llevarse tu grano y tu vino nuevo.
9 Ustedes cultivaron el grano, y ustedes lo comerán,
alabando al Señor.
Dentro de los atrios del templo,
ustedes mismos beberán el vino que prensaron».
10 ¡Salgan
por las puertas!
¡Preparen la carretera para el regreso de mi pueblo!
Emparejen el camino, saquen las rocas
y levanten una bandera para que la vean todas las
naciones.
11 El Señor ha enviado el siguiente mensaje a
cada país:
«Díganle al pueblo de Israel:
“Miren, ya viene su Salvador.
Vean, él trae consigo su recompensa”».
12 Serán llamados «El pueblo santo»
y «El pueblo redimido por el Señor».
Y Jerusalén será conocida como «El lugar deseable»
y «La ciudad ya no abandonada».
Juicio contra los enemigos del Señor
63 ¿Quién
es este que viene desde Edom,
desde la ciudad de Bosra,
con sus ropas teñidas de rojo?
¿Quién es este que lleva vestiduras reales
y marcha en su gran fuerza?
«¡Soy yo, el Señor, proclamando su
salvación!
¡Soy yo, el Señor, quien tiene el poder para
salvar!».
2 ¿Por
qué están tan rojas tus ropas,
como si hubieras estado pisando uvas?
3 «Estuve
pisando el lagar yo solo;
no había nadie allí para ayudarme.
En mi enojo, he pisado a mis enemigos
como si fueran uvas.
En mi furia he pisado a mis adversarios;
su sangre me ha manchado la ropa.
4 Ha llegado la hora de cobrar venganza por mi pueblo,
de rescatar a mi pueblo de sus opresores.
5 Estaba asombrado al ver que nadie intervenía
para ayudar a los oprimidos.
Así que yo mismo me interpuse para salvarlos con mi brazo fuerte,
y mi ira me sostuvo.
6 Aplasté a las naciones en mi enojo,
las hice tambalear y caer al suelo,
y derramé su sangre sobre la tierra».
Alabanza por la liberación
7 Hablaré
del amor inagotable del Señor;
alabaré al Señor por todo lo que ha hecho.
Me alegraré por su gran bondad con Israel,
que le concedió según su misericordia y su amor.
8 Él dijo: «Ellos son mi pueblo.
Ciertamente no volverán a traicionarme».
Y se convirtió en su Salvador.
9 Cuando ellos sufrían, él también sufrió,
y él personalmente los rescató.
En su amor y su misericordia los redimió;
los levantó y los tomó en brazos
a lo largo de los años.
10 Pero ellos se rebelaron contra él
y entristecieron a su Santo Espíritu.
Así que él se convirtió en enemigo de ellos
y peleó contra ellos.
11 Entonces
recordaron los días de antaño
cuando Moisés sacó a su pueblo de Egipto.
Clamaron: «¿Dónde está el que llevó a Israel a través del mar
con Moisés como pastor?
¿Dónde está el que envió a su Santo Espíritu
para que estuviera en medio de su pueblo?
12 ¿Dónde está aquel que manifestó su poder
cuando Moisés levantó su mano,
el que dividió el mar delante de ellos
y se hizo famoso para siempre?
13 ¿Dónde está el que los hizo pasar por el fondo del
mar?
Eran como magníficos sementales
que corrían por el desierto sin tropezar.
14 Al igual que el ganado que desciende a un valle
pacífico,
el Espíritu del Señor les daba descanso.
Tú guiaste a tu pueblo, Señor,
y te ganaste una magnífica reputación».
Oración por misericordia y perdón
15 Señor,
mira desde el cielo;
míranos desde tu santo y glorioso hogar.
¿Dónde están la pasión y el poder
que solías manifestar a nuestro favor?
¿Dónde están tu misericordia y tu compasión?
16 ¡Ciertamente tú sigues siendo nuestro Padre!
Aunque Abraham y Jacob nos desheredaran,
tú, Señor, seguirías siendo nuestro Padre.
Tú eres nuestro Redentor desde hace siglos.
17 Señor, ¿por qué permitiste que nos apartáramos de tu
camino?
¿Por qué nos diste un corazón terco para que dejáramos
de temerte?
Regresa y ayúdanos, porque somos tus siervos,
las tribus que son tu posesión más preciada.
18 Por poco tiempo tu pueblo santo poseyó tu lugar
santo,
y ahora nuestros enemigos lo han destruido.
19 Algunas veces parece como si nunca te hubiéramos
pertenecido;
es como si nunca hubiéramos sido conocidos como tu
pueblo.
64 ¡Oh, si irrumpieras desde el cielo y descendieras!
¡Cómo temblarían los montes en tu presencia!
2 Así como el fuego hace que arda la leña
y que hierva el agua,
tu venida haría que las naciones temblaran.
¡Entonces tus enemigos se enterarían de la razón de tu
fama!
3 Cuando descendiste hace mucho tiempo,
hiciste obras temibles, por encima de nuestras mayores
expectativas.
¡Y cómo temblaron los montes!
4 Desde el principio del mundo,
ningún oído ha escuchado,
ni ojo ha visto a un Dios como tú,
quien actúa a favor de los que esperan en él.
5 Tú recibes a quienes hacen el bien con gusto,
a quienes siguen caminos de justicia.
Pero has estado muy enojado con nosotros,
porque no somos justos.
Pecamos constantemente;
¿cómo es posible que personas como nosotros se salven?
6 Estamos todos infectados por el pecado y somos
impuros.
Cuando mostramos nuestros actos de justicia,
no son más que trapos sucios.
Como las hojas del otoño, nos marchitamos y caemos,
y nuestros pecados nos arrasan como el viento.
7 Sin embargo, nadie invoca tu nombre
ni te ruega misericordia.
Por eso tú te apartaste de nosotros
y nos entregaste a nuestros pecados.
8 Y
a pesar de todo, oh Señor, eres nuestro Padre;
nosotros somos el barro y tú, el alfarero.
Todos somos formados por tu mano.
9 No te enojes tanto con nosotros, Señor;
por favor, no te acuerdes de nuestros pecados para
siempre.
Te pedimos que nos mires
y veas que somos tu pueblo.
10 Tus ciudades santas están destruidas.
Sion es un desierto;
sí, Jerusalén no es más que una ruina desolada.
11 El templo santo y hermoso
donde nuestros antepasados te alababan
fue incendiado
y todas las cosas hermosas quedaron destruidas.
12 Después de todo esto, Señor, ¿aún rehusarás
ayudarnos?
¿Permanecerás callado y nos castigarás?
SALMOS 120
Cántico para los peregrinos que suben
a Jerusalén.
120 Llevé
mis problemas al Señor;
clamé a él, y respondió a mi oración.
2 Rescátame, oh Señor, de los mentirosos
y de todos los embusteros.
3 ¡Ay, lengua engañosa! ¿Qué hará Dios contigo?
¿Cómo aumentará tu castigo?
4 Te atravesarán con flechas afiladas
y te quemarán con brasas encendidas.
5 Cuánto
sufro en el lejano Mesec.
Me duele habitar en el distante Cedar.
6 Estoy cansado de vivir
entre personas que odian la paz.
7 Busco la paz;
pero, cuando hablo de paz, ¡ellos quieren guerra!
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”