Mayo 28 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 127
OSEAS 1 - 5
1 El Señor le
dio este mensaje a Oseas, hijo de Beeri, durante los años en que Uzías, Jotam,
Acaz y Ezequías eran reyes de Judá, y Jeroboam II, hijo de Yoás, era rey
de Israel.
La esposa y los hijos de Oseas
2 Cuando
el Señor le habló por primera vez a Israel por medio de Oseas, le
dijo al profeta: «Ve y cásate con una prostituta, de modo que algunos de
los hijos de ella sean concebidos en prostitución. Esto ilustrará cómo Israel
se ha comportado como una prostituta, al volverse en contra del Señor y
al rendir culto a otros dioses».
3 Así
que Oseas se casó con Gomer, hija de Diblaim. Ella quedó embarazada y le dio un
hijo. 4 Entonces el Señor dijo: «Ponle al
niño por nombre Jezreel, porque estoy a punto de castigar a la dinastía del rey
Jehú para vengar los asesinatos que cometió en Jezreel. De hecho, pondré fin a
la independencia de Israel 5 y acabaré con su
poderío militar en el valle de Jezreel».
6 Al
poco tiempo, Gomer quedó embarazada otra vez y dio a luz una niña. Entonces
el Señor le dijo a Oseas: «Ponle por nombre a tu hija Lo-ruhama—“no
amada”—porque ya no le demostraré amor al pueblo de Israel ni lo
perdonaré; 7 pero sí le demostraré amor al pueblo
de Judá. Lo libraré de sus enemigos, no con armas y ejércitos ni con caballos y
jinetes, sino con mi poder como el Señor su Dios».
8 Después
que Gomer destetó a Lo-ruhama, quedó nuevamente embarazada y dio a luz un
segundo hijo. 9 Entonces el Señor dijo:
«Ponle por nombre Lo-ammi—“no es mi pueblo”—porque Israel no es mi pueblo y yo
no soy su Dios.
10 »Sin
embargo, llegará el día cuando el pueblo de Israel será como la arena a la
orilla del mar, ¡imposible de contar! Así que en el lugar donde se les dijo:
“Ustedes no son mi pueblo”, se dirá: “Ustedes son hijos del Dios
viviente”. 11 Entonces los pueblos de Judá e Israel
se unirán, elegirán un solo líder y regresarán juntos del destierro. Qué gran
día será—el día de Jezreel—cuando Dios plantará de nuevo a su pueblo en su
tierra.
2 »En
ese día, llamarán a sus hermanos Ammi—“mi pueblo”—y a sus hermanas llamarán
Ruhama: “las que yo amo”.
Cargos contra una esposa infiel
2 »Pero
ahora, presenten cargos contra su madre, Israel,
porque ya no es mi esposa,
ni yo soy su esposo.
Díganle que se quite del rostro el maquillaje de prostituta
y la ropa que muestra sus pechos.
3 De lo contrario, la desnudaré por completo,
como estaba el día en que nació.
Dejaré que muera de sed,
como en un desierto desolado y árido.
4 No amaré a sus hijos
porque fueron concebidos en la prostitución.
5 Su madre es una prostituta descarada
y quedó embarazada de una manera vergonzosa.
Dijo: “Iré tras otros amantes
y me venderé a cambio de comida y agua,
a cambio de ropa de lana y lino,
también a cambio de aceite de oliva y bebidas”.
6 »Por
esta razón la cercaré con espinos.
Cerraré su paso con un muro
para que pierda su rumbo.
7 Cuando corra tras sus amantes,
no podrá alcanzarlos.
Los buscará,
pero no los encontrará.
Entonces pensará:
“Mejor me sería volver a mi esposo
porque con él estaba mejor que ahora”.
8 Ella no se da cuenta de que fui yo quien le dio todo
lo que tiene:
grano, vino nuevo y aceite de oliva;
hasta le di plata y oro.
Pero ella le ofreció todos mis regalos a Baal.
9 »Sin
embargo, ahora le quitaré el grano maduro y el vino nuevo
que generosamente le di en cada cosecha.
Le quitaré la ropa de lino y lana
que le di para cubrir su desnudez.
10 La desnudaré por completo en público,
a la vista de todos sus amantes.
Nadie podrá librarla
de mis manos.
11 Pondré fin a sus festivales anuales,
sus celebraciones de luna nueva y sus días de descanso:
todos sus festivales establecidos.
12 Destruiré sus vides y sus higueras,
las cuales, según ella, le dieron sus amantes.
Dejaré que crezcan hasta que se conviertan en espesos matorrales
de los que solo los animales salvajes comerán su fruto.
13 La castigaré por todas las ocasiones
en que quemaba incienso a las imágenes de Baal,
cuando se ponía aretes y joyas
y salía a buscar a sus amantes,
olvidándose de mí por completo»,
dice el Señor.
El amor del Señor por un
Israel infiel
14 «Pero
luego volveré a conquistarla.
La llevaré al desierto
y allí le hablaré tiernamente.
15 Le devolveré sus viñedos
y convertiré el valle de la Aflicción en una
puerta de esperanza.
Allí se me entregará
como lo hizo hace mucho tiempo cuando era joven,
cuando la liberé de su esclavitud en Egipto.
16 Al llegar ese día—dice el Señor—,
me llamarás “esposo mío”
en vez de “mi señor”.
17 Oh Israel, yo borraré los muchos nombres de Baal de
tus labios
y nunca más los mencionarás.
18 En ese día haré un pacto
con todos los animales salvajes, las aves de los cielos
y los animales que corren sobre la tierra,
para que no te hagan daño.
Quitaré de la tierra todas las armas de guerra,
todas las espadas y todos los arcos,
para que puedas vivir sin temor,
en paz y seguridad.
19 Te haré mi esposa para siempre,
mostrándote rectitud y justicia,
amor inagotable y compasión.
20 Te seré fiel y te haré mía,
y por fin me conocerás como el Señor.
21 »En
ese día, yo responderé
—dice el Señor—.
Le responderé al cielo cuando clame por nubes,
y el cielo contestará a la tierra con lluvia.
22 Entonces la tierra responderá a los clamores
sedientos
del grano, de las vides y de los olivos.
Y ellos a su vez responderán:
“Jezreel”, que significa “¡Dios siembra!”.
23 En ese tiempo yo sembraré una cosecha de israelitas
y los haré crecer para mí.
Demostraré amor
a los que antes llamé “no amados”.
Y a los que llamé “no son mi pueblo”,
yo diré: “Ahora son mi pueblo”.
Y ellos responderán: “¡Tú eres nuestro Dios!”».
La esposa de Oseas es redimida
3 Entonces
el Señor me dijo: «Ve y ama otra vez a tu esposa, aun cuando ella comete
adulterio con un amante. Esto ilustrará que el Señor aún ama a
Israel, aunque se haya vuelto a otros dioses y le encante adorarlos».
2 Así
que la recuperé pagando quince piezas de plata, cinco canastas de cebada y
una medida de vino. 3 Entonces le dije: «Tienes que
vivir en mi casa por muchos días y dejar la prostitución. Durante este tiempo
no tendrás relaciones sexuales con nadie, ni siquiera conmigo».
4 Esto
muestra que Israel estará por mucho tiempo sin rey ni príncipe, sin sacrificios
ni columnas sagradas ni sacerdotes, ¡ni siquiera ídolos! 5 Pero
después el pueblo volverá y se dedicará al Señor su Dios y al
descendiente de David, su rey. En los últimos días, temblarán de asombro
ante el Señor y su bondad.
Cargos del Señor contra
Israel
4 ¡Escucha
la palabra del Señor, oh pueblo de Israel!
El Señor ha presentado cargos en tu contra,
diciendo:
«No hay fidelidad, ni bondad
ni conocimiento de Dios en tu tierra.
2 Haces votos y los rompes;
matas, robas y cometes adulterio.
Hay violencia en todas partes:
un asesinato tras otro.
3 Por eso la tierra está de luto
y todos desfallecen.
Hasta los animales salvajes y las aves de los cielos
y los peces del mar desaparecen.
4 »¡No
señales a otro
para echarle la culpa!
¡Mi queja, sacerdotes,
es con ustedes!
5 Así que tropezarán en plena luz del día,
y sus falsos profetas caerán con ustedes durante la
noche.
Y destruiré a su madre, Israel.
6 Mi pueblo está siendo destruido
porque no me conoce.
Así como ustedes, sacerdotes, se niegan a conocerme,
yo me niego a reconocerlos como mis sacerdotes.
Ya que olvidaron las leyes de su Dios,
me olvidaré de bendecir a sus hijos.
7 Mientras más sacerdotes hay,
más pecan contra mí.
Han cambiado la gloria de Dios
por la vergüenza de los ídolos.
8 »Cuando
la gente lleva su ofrenda por el pecado, los sacerdotes se alimentan.
¡Por eso se alegran cuando el pueblo peca!
9 “Y lo que hacen los sacerdotes, el pueblo también lo
hace”.
Así que ahora castigaré tanto a los sacerdotes como al
pueblo
por sus perversas acciones.
10 Comerán pero seguirán con hambre.
Se prostituirán pero no lograrán nada,
porque han abandonado al Señor
11 para rendir culto a otros
dioses.
»El vino le ha robado
el entendimiento a mi pueblo.
12 ¡Piden consejo a un trozo de madera!
¡Creen que un palo puede decirles el futuro!
El deseo de ir tras los ídolos
los ha vuelto necios.
Se prostituyeron
sirviendo a otros dioses y abandonando a su Dios.
13 Ofrecen sacrificios a ídolos en la cima de las
montañas.
Suben a las colinas para quemar incienso
bajo la sombra placentera de robles, álamos y
terebintos.
»Por eso sus hijas se entregan a la prostitución
y sus nueras cometen adulterio.
14 Pero ¿por qué debería yo castigarlas
por su prostitución y adulterio?
Pues sus hombres hacen lo mismo,
pecando con rameras y prostitutas de los templos
paganos.
¡Oh pueblo necio! ¡Se niegan a entender,
por eso serán destruidos!
15 »A
pesar de que tú, Israel, eres una prostituta,
que Judá no sea culpable de tales cosas.
No te unas a la falsa adoración en Gilgal o Bet-avén,
ni jures allí en el nombre del Señor.
16 Israel es obstinado
como una vaquilla terca.
¿Debería el Señor alimentarlo
como a un cordero en buenos pastizales?
17 Dejen a Israel solo
porque está casado con la idolatría.
18 Cuando los gobernantes de Israel terminan de beber,
salen en busca de prostitutas.
Aman más la vergüenza que el honor.
19 Por lo tanto, un viento poderoso los arrasará.
Sus sacrificios a ídolos les traerán vergüenza.
Fracaso de los líderes de Israel
5 »Escuchen
esto, ustedes sacerdotes.
Presten atención, líderes de Israel.
Escuchen, miembros de la familia real.
Se ha pronunciado sentencia contra ustedes
porque han llevado al pueblo a una trampa
al rendirles culto a ídolos en Mizpa y en Tabor.
2 Sí, ustedes cavaron un gran pozo para atraparlos en la
arboleda de Acacias.
Pero yo ajustaré cuentas con ustedes por lo que
hicieron.
3 Yo sé cómo eres, oh Efraín.
No puedes esconderte de mí, oh Israel.
Me abandonaste como una prostituta deja a su esposo;
estás totalmente contaminada.
4 Tus acciones no te permiten volver a tu Dios.
Eres prostituta hasta la médula
y no conoces al Señor.
5 »La
arrogancia de Israel testifica en su propia contra;
Israel y Efraín tropezarán bajo el peso de su culpa.
Judá también caerá con ellas.
6 Cuando vengan con sus manadas y rebaños
para ofrecer sacrificios al Señor,
no lo encontrarán,
porque él se ha apartado de ellos.
7 Traicionaron el honor del Señor,
engendrando hijos que no son de él.
Ahora su falsa religión los devorará
junto con sus riquezas.
8 »¡Toquen
alarma en Guibeá!
¡Hagan sonar la trompeta en Ramá!
¡Den el grito de guerra en Bet-avén!
¡Entren en batalla, oh guerreros de Benjamín!
9 Una cosa es segura, Israel:
en el día de tu castigo,
te convertirás en un montón de escombros.
10 »Los
líderes de Judá han llegado a ser como ladrones;
por lo tanto, derramaré mi enojo sobre ellos como una
cascada.
11 El pueblo de Israel será aplastado y demolido por mi
juicio,
porque están decididos a rendir culto a ídolos.
12 Destruiré a Israel como la polilla consume la lana.
Dejaré a Judá tan débil como madera podrida.
13 »Cuando
Israel y Judá vieron lo enfermos que estaban,
Israel acudió a Asiria
y a su gran rey,
pero este no pudo ayudarlos ni curarlos.
14 Seré como un león a Israel,
como un león joven y fuerte a Judá.
¡Los despedazaré!
Me los llevaré
y no quedará nadie para rescatarlos.
15 Entonces regresaré a mi lugar,
hasta que reconozcan su culpa y se vuelvan a mí.
Pues tan pronto lleguen las dificultades,
me buscarán de todo corazón».
SALMOS 122
Cántico para los peregrinos que suben
a Jerusalén. Salmo de David.
122 Me
alegré cuando me dijeron:
«Vayamos a la casa del Señor».
2 Y ahora, aquí estamos,
de pie dentro de tus puertas, oh Jerusalén.
3 Jerusalén es una ciudad bien construida;
sus murallas compactas son impenetrables.
4 Todas las tribus de Israel—que son el pueblo del Señor—
peregrinan hasta aquí.
Vienen a dar gracias al nombre del Señor,
como la ley requiere de Israel.
5 Aquí están los tronos donde se emiten los juicios,
los tronos de la dinastía de David.
6 Oren
por la paz de Jerusalén;
que todos los que aman a esta ciudad prosperen.
7 Oh Jerusalén, que haya paz dentro de tus murallas
y prosperidad en tus palacios.
8 Por amor a mi familia y a mis amigos, diré:
«Que tengas paz».
9 Por amor a la casa del Señor nuestro Dios,
buscaré lo mejor para ti, oh Jerusalén.
En este libro, Oseas acusa a Israel de romper su
pacto con Dios y les advierte acerca de las trágicas consecuencias que vendrán
a continuación.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”