Abril 16 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 85
1 SAMUEL 25 - 27
Muerte de Samuel
25 Murió
Samuel, y todo Israel se reunió para su funeral. Lo enterraron en su casa en
Ramá.
Nabal hace enojar a David
Luego David bajó al desierto de Maón. 2 Había
un hombre rico de Maón que tenía propiedades cerca de la ciudad de Carmelo.
Tenía tres mil ovejas y mil cabras, y era el tiempo de la esquila. 3 Este
hombre se llamaba Nabal, y su esposa, Abigail, era una mujer sensata y hermosa.
Pero Nabal, descendiente de Caleb, era grosero y mezquino en todos sus asuntos.
4 Cuando
David se enteró de que Nabal esquilaba sus ovejas, 5 envió
a diez de sus hombres jóvenes a Carmelo con el siguiente mensaje para
Nabal: 6 «¡Paz y prosperidad para ti, para tu
familia y para todo lo que posees! 7 Me dicen que
es el tiempo de la esquila. Mientras tus pastores estuvieron entre nosotros
cerca de Carmelo, nunca les hicimos daño y nunca se les robó nada. 8 Pregunta
a tus propios hombres, y te dirán que es cierto. Así que, ¿podrías ser
bondadoso con nosotros, ya que hemos venido en tiempo de celebración? Por
favor, comparte con nosotros y con tu amigo David las provisiones que tengas a
la mano». 9 Los hombres le dieron este mensaje a
Nabal en nombre de David y esperaron la respuesta.
10 «¿Quién
es ese tipo David?—les dijo Nabal con desdén—. ¿Quién se cree que es este hijo
de Isaí? En estos días hay muchos siervos que se escapan de sus amos. 11 ¿Debo
tomar mi pan, mi agua y la carne que destacé para mis esquiladores y dárselos a
un grupo de bandidos que viene de quién sabe dónde?».
12 De
modo que los hombres de David regresaron y le dijeron lo que Nabal había
dicho. 13 «¡Tomen sus espadas!», respondió David
mientras se ceñía la suya. Enseguida David salió con cuatrocientos hombres,
mientras doscientos se quedaron cuidando las pertenencias.
14 Entre
tanto, uno de los siervos de Nabal fue a decirle a Abigail: «David envió
mensajeros desde el desierto para saludar a nuestro amo, pero él les respondió
con insultos. 15 Estos hombres nos trataron muy
bien y nunca sufrimos ningún daño de parte de ellos. Nada nos fue robado
durante todo el tiempo que estuvimos con ellos. 16 De
hecho, día y noche fueron como un muro de protección para nosotros y nuestras
ovejas. 17 Es necesario que usted lo sepa y decida
qué hacer, porque habrá problemas para nuestro amo y toda la familia. ¡Nabal
tiene tan mal genio que no hay nadie que pueda hablarle!».
18 Sin
perder tiempo, Abigail juntó doscientos panes, dos cueros llenos de vino, cinco
ovejas destazadas y preparadas, treinta y seis litros de trigo tostado,
cien racimos de pasas y doscientos pasteles de higo. Lo cargó todo en
burros 19 y les dijo a sus siervos: «Vayan adelante
y dentro de poco los seguiré». Pero no le dijo a su esposo Nabal lo que estaba
haciendo.
20 Así
que, montada en un burro, Abigail entraba a un barranco de la montaña cuando
vio a David y a sus hombres acercándose a ella. 21 En
ese momento, David decía: «¡De nada sirvió ayudar a este tipo! Protegimos sus
rebaños en el desierto y ninguna de sus posesiones se perdió o fue robada. Pero
él me devolvió mal por bien. 22 ¡Que Dios me
castigue y me mate si tan solo un hombre de su casa queda con vida mañana
por la mañana!».
Abigail intercede por Nabal
23 Cuando
Abigail vio a David, enseguida bajó de su burro y se inclinó ante él hasta el
suelo. 24 Cayó a sus pies y le dijo:
—Toda la culpa es mía en este asunto, mi señor.
Por favor, escuche lo que tengo que decir. 25 Sé
que Nabal es un hombre perverso y de mal genio; por favor, no le haga caso. Es
un necio, como significa su nombre. Pero yo ni siquiera vi a los hombres
que usted envió.
26 »Ahora,
mi señor, tan cierto como que el Señor vive y que usted vive, ya que
el Señor impidió que usted matara y tomara venganza por su propia
mano, que todos sus enemigos y los que intenten hacerle daño sean tan malditos
como lo es Nabal. 27 Aquí tengo un regalo que yo,
su sierva, le he traído a usted y a sus hombres. 28 Le
ruego que me perdone si lo he ofendido en alguna manera. El Señor seguramente
lo recompensará con una dinastía duradera, porque pelea las batallas del Señor y
no ha hecho mal en toda su vida.
29 »Aun
cuando lo persigan aquellos que buscan su muerte, su vida estará a salvo al
cuidado del Señor su Dios, ¡segura en su bolsa de tesoros! ¡Pero la
vida de sus enemigos desaparecerá como piedras lanzadas por una honda! 30 Cuando
el Señor haya hecho todo lo que prometió y lo haya hecho líder de
Israel, 31 que esta no sea una sombra en su
historial. Entonces su conciencia no tendrá que llevar la pesada carga de
derramamiento de sangre y venganza innecesarios. Y cuando el Señor haya
hecho estas grandes cosas para usted, por favor, ¡acuérdese de mí, su sierva!
32 David
le respondió a Abigail:
—¡Alabado sea el Señor, Dios de Israel,
quien hoy te ha enviado a mi encuentro! 33 ¡Gracias
a Dios por tu buen juicio! Bendita seas, pues me has impedido matar y llevar a
cabo mi venganza con mis propias manos. 34 Juro por
el Señor, Dios de Israel, quien me ha librado de hacerte daño, que si no
te hubieras apresurado a venir a mi encuentro, mañana por la mañana ninguno de
los hombres de Nabal habría quedado con vida.
35 Entonces
David aceptó su regalo y le dijo:
—Vuelve a tu casa en paz. Escuché lo que dijiste
y no mataremos a tu esposo.
36 Cuando
Abigail llegó a su casa, encontró a Nabal dando una gran fiesta digna de un
rey. Estaba muy borracho, así que no le dijo nada sobre su encuentro con David
hasta el amanecer del día siguiente. 37 Por la
mañana, cuando Nabal estaba sobrio, su esposa le contó lo que había sucedido.
Como consecuencia tuvo un derrame cerebral y quedó paralizado en su cama
como una piedra. 38 Unos diez días más tarde,
el Señor lo hirió y murió.
David se casa con Abigail
39 Cuando
David oyó que Nabal había muerto, dijo: «Alabado sea el Señor, que vengó
el insulto que recibí de Nabal y me impidió que tomara venganza por mí mismo.
Nabal recibió el castigo por su pecado». Después David envió mensajeros a
Abigail pidiéndole que fuera su esposa.
40 Cuando
los mensajeros llegaron a Carmelo, le dijeron a Abigail:
—David nos ha enviado para que la llevemos a fin
de que se case con él.
41 Entonces
ella se inclinó al suelo y respondió:
—Yo, su sierva, estaría encantada de casarme con
David. ¡Aun estaría dispuesta a ser una esclava y lavar los pies de sus
siervos!
42 Así
que enseguida se preparó, llevó a cinco de sus siervas como asistentes, se
montó en su burro, y fue con los mensajeros de David. Y se convirtió en su
esposa. 43 David también se casó con Ahinoam de
Jezreel, así que las dos fueron sus esposas. 44 Mientras
tanto, Saúl había dado a su hija Mical, esposa de David, a un hombre de Galim
llamado Palti, hijo de Lais.
David vuelve a perdonar la vida de
Saúl
26 Ahora
bien, algunos hombres de Zif fueron a Guibeá para decirle a Saúl: «David está
escondido en la colina de Haquila, que tiene vista a Jesimón».
2 Entonces
Saúl escogió a tres mil de los soldados selectos de Israel y salió con ellos a
perseguir a David en el desierto de Zif. 3 Saúl
acampó junto al camino que está al lado de la colina de Haquila, cerca de
Jesimón, donde David se escondía. Cuando David se enteró de que Saúl había
venido al desierto a perseguirlo, 4 envió espías
para verificar la noticia de su llegada.
5 Cierta
noche, David pasó desapercibido al campamento de Saúl para echar un vistazo.
Saúl y Abner, hijo de Ner, el comandante del ejército, dormían dentro del
círculo formado por sus guerreros, todos bien dormidos.
6 —¿Quién
se ofrece a ir conmigo al campamento?—preguntó David a Ahimelec el hitita y a
Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab.
—Yo voy contigo—contestó Abisai.
7 Entonces
David y Abisai fueron directo al campamento de Saúl y lo encontraron dormido,
con su lanza clavada en tierra junto a su cabeza. Abner y los soldados estaban
dormidos alrededor de él.
8 —¡Esta
vez, sin duda alguna, Dios te ha entregado a tu enemigo!—le susurró Abisai a
David—. Déjame que lo clave en la tierra con un solo golpe de mi lanza; ¡no
hará falta darle dos!
9 —¡No!—dijo
David—. No lo mates. Pues ¿quién quedará inocente después de atacar al ungido
del Señor? 10 Seguro que el Señor herirá
a Saúl algún día, o morirá de viejo o en batalla. 11 ¡El Señor me
libre de que mate al que él ha ungido! Pero toma su lanza y la jarra de agua
que están junto a su cabeza y ¡luego vámonos de aquí!
12 Entonces
David mismo tomó la lanza y la jarra de agua que estaban cerca de la cabeza de
Saúl. Luego él y Abisai escaparon sin que nadie los viera ni despertara, porque
el Señor hizo que los hombres de Saúl cayeran en un sueño profundo.
13 David
subió la colina del lado opuesto del campamento hasta que estuvo a una
distancia segura. 14 Luego les gritó a los soldados
y a Abner hijo de Ner:
—¡Despiértate, Abner!
—¿Quién es?—preguntó Abner.
15 —Bueno,
Abner, eres un gran hombre, ¿verdad?—se burló David—. En todo Israel, ¿dónde
hay uno que sea tan poderoso como tú? Entonces, ¿por qué no protegiste a tu
amo, el rey, cuando alguien entró a matarlo? 16 ¡Eso
no está nada bien! Juro por el Señor que tú y tus hombres merecen
morir, ¡porque no protegiste a tu amo, el ungido del Señor! ¡Mira a tu
alrededor! ¿Dónde están la lanza del rey y la jarra de agua que estaban junto a
su cabeza?
17 Saúl
reconoció la voz de David y gritó:
—¿Eres tú, David, hijo mío?
Y David contestó:
—Sí, mi señor el rey. 18 ¿Por
qué me persigue? ¿Qué hice? ¿Qué delito cometí? 19 Pero
ahora que mi señor el rey escuche a su siervo. Si el Señor lo ha
incitado en mi contra, entonces que él acepte mi ofrenda. Pero si esto es solo
un plan humano, entonces que los que estén involucrados sean malditos por
el Señor. Pues me han expulsado de mi hogar, y ya no puedo vivir entre el
pueblo del Señor y han dicho: “Ve, rinde culto a dioses
paganos”. 20 ¿Debo morir en tierra extranjera,
lejos de la presencia del Señor? ¿Por qué el rey de Israel ha salido a
buscar a una sola pulga? ¿Por qué me persigue como a una perdiz en las
montañas?
21 Entonces
Saúl confesó:
—He pecado. Hijo mío, vuelve a casa, y ya no
trataré de hacerte daño, porque hoy has valorado mi vida. He sido un tonto, y
he estado muy, pero muy equivocado.
22 —Aquí
está su lanza, oh rey—dijo David—. Permita que uno de sus jóvenes venga por
ella. 23 El Señor da su propia recompensa
por hacer el bien y por ser leal, y yo rehusé matarlo, aun cuando el Señor lo
puso en mi poder, porque usted es el ungido del Señor. 24 Ahora
que el Señor valore mi vida, así como hoy yo he valorado la suya. Que
él me rescate de todas mis dificultades.
25 Y
Saúl le dijo a David:
—Bendiciones sobre tu vida, David, hijo mío.
Harás muchas acciones heroicas y seguramente te irá bien en todo lo que hagas.
Luego David se fue, y Saúl regresó a su casa.
David entre los filisteos
27 Pero
David seguía pensando: «Algún día Saúl me va a atrapar. Lo mejor que puedo
hacer es escapar y vivir entre los filisteos. Entonces Saúl dejará de buscarme
en el territorio israelita, y por fin estaré a salvo».
2 Así
que David tomó a sus seiscientos hombres y fue y se unió a Aquis, hijo de Maoc,
rey de Gat. 3 David y sus hombres, junto con sus
familias, se establecieron allí con Aquis en Gat. David llevó consigo a sus dos
esposas: Ahinoam de Jezreel y Abigail, la viuda de Nabal de Carmelo. 4 Pronto
le llegó a Saúl la noticia de que David había huido a Gat, así que dejó de
perseguirlo.
5 Cierto
día, David le dijo a Aquis: «Si te parece bien, preferimos vivir en una de las
ciudades que están en el campo en lugar de vivir aquí en la ciudad real».
6 Entonces
Aquis le dio la ciudad de Siclag (que hasta el día de hoy pertenece a los reyes
de Judá), 7 y vivieron allí entre los filisteos un
año y cuatro meses.
8 David
y sus hombres pasaban su tiempo asaltando a los gesureos, a los gerzitas y a
los amalecitas, pueblos que desde los tiempos antiguos vivían cerca de Shur,
hacia la tierra de Egipto. 9 David no dejaba ni a
una sola persona con vida en los pueblos que atacaba. Tomaba las ovejas, las
cabras, el ganado, los burros, los camellos y la ropa, antes de volver a casa
para ver al rey Aquis.
10 —¿Dónde
atacaste hoy? —le preguntaba Aquis.
Y David respondía:
—Atacamos al sur de Judá, a los jerameelitas y a
los ceneos.
11 Nadie
quedaba con vida que pudiera ir a Gat y contar dónde él había estado de verdad.
Esto sucedía una y otra vez mientras vivía entre los filisteos. 12 Aquis
le creía a David y pensaba: «A estas alturas el pueblo de Israel lo debe odiar
amargamente. ¡Ahora tendrá que quedarse aquí y servirme para siempre!».
SALMOS 85
Para el director del coro: salmo de
los descendientes de Coré.
85 ¡Señor,
tú derramaste bendiciones sobre tu tierra!
Devolviste el bienestar a Israel.
2 Perdonaste la culpa de tu pueblo;
sí, cubriste todos sus pecados. Interludio
3 Contuviste tu furia
y refrenaste tu enojo encendido.
4 Ahora,
restáuranos, oh Dios de nuestra salvación;
aparta tu enojo de nosotros una vez más.
5 ¿Seguirás enojado con nosotros para siempre?
¿Extenderás tu ira a todas las generaciones?
6 ¿No volverás a darnos vida,
para que tu pueblo pueda alegrarse en ti?
7 Muéstranos tu amor inagotable, oh Señor,
y concédenos tu salvación.
8 Presto
mucha atención a lo que dice Dios el Señor,
pues él da palabras de paz a su pueblo fiel.
Pero no le permitas volver a sus necios caminos.
9 Sin duda, la salvación de Dios está cerca de los que
le temen;
por lo tanto, nuestra tierra se llenará de su gloria.
10 El
amor inagotable y la verdad se encontraron;
¡la justicia y la paz se besaron!
11 La verdad brota desde la tierra,
y la justicia sonríe desde los cielos.
12 Sí, el Señor derrama sus bendiciones,
y nuestra tierra dará una abundante cosecha.
13 La justicia va delante de él como un heraldo,
preparando el camino para sus pasos.
ALGUNOS DE LOS PROCESOS QUE
TRANSFORMARON LA VIDA DE DAVID
Estimado lector:
Los pasajes de 1 Samuel 25, 26 y 27, junto con el
Salmo 85, presentan un periodo formativo en la vida de David antes de su
establecimiento como rey de Israel. En estos capítulos se evidencian diversas
pruebas que contribuyen al fortalecimiento de su carácter, permitiendo observar
tanto su crecimiento espiritual como sus momentos de debilidad, en un contexto
donde la soberanía de Dios permanece constante.
En 1 Samuel 25, el episodio con Nabal y Abigail
expone una reacción impulsiva inicial ante la ofensa. La negativa de Nabal a
proveer recursos, pese a la protección recibida, provoca en David una intención
de venganza. Sin embargo, la intervención de Abigail, caracterizada por
sabiduría, humildad y discernimiento, evita un desenlace violento. Este
acontecimiento pone de manifiesto la importancia de dominar las emociones y
reconocer que la justicia corresponde a Dios, quien finalmente juzga a Nabal.
En 1 Samuel 26, se observa un avance
significativo en el carácter de David. A pesar de tener la oportunidad de
eliminar a Saúl, decide perdonarle la vida por respeto al “ungido de Jehová”.
Esta decisión evidencia dominio propio, integridad y una comprensión profunda
del orden establecido por Dios. Aunque Saúl manifiesta arrepentimiento, David
actúa con prudencia y mantiene distancia, confiando en el tiempo divino.
Por otra parte, en 1 Samuel 27, se presenta un
momento de fragilidad. Movido por el temor, David busca refugio en territorio
filisteo, recurriendo a estrategias humanas para asegurar su supervivencia.
Esta conducta refleja una disminución en su confianza y dependencia de Dios,
mostrando que incluso quienes han demostrado fidelidad pueden atravesar etapas
de debilidad.
En relación con estos acontecimientos, el Salmo
85 expresa un clamor por restauración, paz y reconciliación, destacando la
armonía entre la misericordia y la justicia divina. Esta perspectiva se refleja
en la experiencia de David, donde Dios interviene para corregir, preservar y
encaminar su propósito, aun en medio de decisiones imperfectas.
Aplicación:
Estos pasajes evidencian que la vida de fe
implica un proceso continuo en el que coexisten aciertos y debilidades. Se
resalta la necesidad de ejercer dominio propio, actuar con sabiduría y evitar
decisiones impulsivas ante situaciones de presión. Asimismo, se enfatiza la
importancia de respetar los tiempos y la justicia de Dios, evitando recurrir a
soluciones humanas que comprometan la integridad. Finalmente, se reafirma que,
aun en medio de la fragilidad, Dios permanece fiel, guiando, restaurando y cumpliendo
su propósito en la vida de quienes confían en Él.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”