Junio 13 de 2026
LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 143
JOB 12 – 15
Cuarto discurso de Job: respuesta a
Zofar
12 Entonces
Job habló de nuevo:
2 «Ustedes
sí que lo saben todo, ¿no es cierto?
Y cuando mueran, ¡la sabiduría morirá con ustedes!
3 Ahora bien, yo también sé algunas cosas,
y ustedes no son mejores que yo.
¿Quién no sabe estas cosas que acaban de decir?
4 Sin embargo, mis amigos se ríen de mí
porque clamo a Dios y espero una respuesta.
Soy un hombre justo e intachable,
sin embargo, se ríen de mí.
5 La gente que está tranquila se burla de los que están
en dificultades.
Le da un empujón a los que tropiezan.
6 Los ladrones están en paz
y los que provocan a Dios viven seguros,
aunque todavía siguen bajo el control de Dios.
7 »Solo
pregunten a los animales, y ellos les enseñarán;
pregunten a los pájaros del cielo, y ellos les
contarán.
8 Hablen a la tierra, y ella los instruirá;
dejen que los peces del mar les hablen.
9 Pues todos ellos saben
que mi desgracia ha venido de la mano del Señor,
10 ya que la vida de todo ser viviente está en sus
manos,
así como el aliento de todo ser humano.
11 El oído pone a prueba las palabras que oye
igual que la boca distingue los sabores.
12 La sabiduría pertenece a los ancianos,
y el entendimiento, a los mayores.
13 »Pero
la verdadera sabiduría y el poder se encuentran en Dios;
el consejo y el entendimiento le pertenecen.
14 Lo que él destruye no se puede volver a construir.
Cuando él mete a alguien en la cárcel, no hay
escapatoria.
15 Si él detiene la lluvia, la tierra se convierte en un
desierto;
si libera las aguas, se inunda la tierra.
16 Así es, la fuerza y la sabiduría le pertenecen a él;
los que engañan y los engañados, los dos están bajo su
poder.
17 Él se lleva a los consejeros y les quita el buen
juicio;
los jueces sabios se vuelven necios.
18 Él despoja a los reyes del manto real
y son llevados lejos con cuerdas alrededor de la
cintura.
19 Él se lleva lejos a los sacerdotes, despojados de su
posición;
derroca a los que llevan muchos años en el poder.
20 Él hace callar al consejero de confianza
y quita la percepción a los ancianos.
21 Él derrama deshonra sobre los príncipes
y desarma a los fuertes.
22 ȃl
descubre los misterios escondidos en la oscuridad;
trae luz a la más profunda penumbra.
23 Él levanta naciones y las destruye;
hace crecer a las naciones y las abandona.
24 Él quita el entendimiento a los reyes,
y los deja vagando en un desierto sin salida.
25 Ellos andan a tientas en la oscuridad sin una luz;
él los hace tambalear como borrachos.
Job quiere defender su caso ante Dios
13 »Miren,
he visto todo esto con mis propios ojos,
y lo he escuchado con mis propios oídos y ahora
comprendo.
2 Tengo tanto conocimiento como ustedes;
no son mejores que yo.
3 En cuanto a mí, hablaría directamente con el
Todopoderoso;
quiero defender mi caso ante Dios mismo.
4 En cuanto a ustedes, me calumnian con mentiras.
Como médicos, son unos matasanos inútiles.
5 ¡Si tan solo se quedaran callados!
Es lo más sabio que podrían hacer.
6 Escuchen los cargos que presento;
presten atención a mis argumentos.
7 »¿Acaso
defienden a Dios con mentiras?
¿Presentan argumentos engañosos en su nombre?
8 ¿Mostrarán parcialidad en su testimonio a favor de él?
¿Serán los abogados defensores de Dios?
9 ¿Qué ocurrirá cuando descubra lo que hacen?
¿Creen que pueden engañarlo tan fácilmente como lo
hacen con la gente?
10 Si en secreto hacen inclinar los testimonios a su
favor,
ciertamente se meterán en problemas con él.
11 ¿No les da terror su majestad?
¿No los deja abrumados el temor que sienten por él?
12 Sus frases vacías valen tanto como las cenizas;
su defensa es tan frágil como una vasija de barro.
13 »Ahora
quédense en silencio y déjenme en paz.
Permítanme hablar y afrontaré las consecuencias.
14 ¿Por qué debería ponerme en peligro de muerte
y tomar mi vida en mis manos?
15 Dios podría matarme, pero es mi única esperanza;
voy a presentar mi caso ante él.
16 Esto es lo que me salvará: no soy ningún impío.
Si lo fuera, no podría estar delante de él.
17 »Presten
mucha atención a lo que voy a decir;
escúchenme hasta el final.
18 He preparado mi defensa;
seré declarado inocente.
19 ¿Quién puede discutir conmigo sobre esto?
Y si demuestran que estoy equivocado, me quedaré
callado y moriré.
Job pregunta cómo pecó
20 »Oh
Dios, concédeme estas dos cosas
y entonces podré enfrentarme contigo:
21 quítame de encima tu mano dura
y no me atemorices con tu temible presencia.
22 Ahora llámame, ¡y te responderé!
O deja que te hable y contéstame tú.
23 Dime, ¿qué he hecho mal?
Muéstrame mi rebelión y mi pecado.
24 ¿Por qué te alejas de mí?
¿Por qué me tratas como a tu enemigo?
25 ¿Atemorizarías a una hoja llevada por el viento?
¿Perseguirías a la paja seca?
26 »Escribes
amargas acusaciones en mi contra
y sacas a relucir todos los pecados de mi juventud.
27 Pones mis pies en el cepo,
examinas todos mis caminos
y rastreas todas mis pisadas.
28 Me consumo como madera que se pudre,
como un abrigo carcomido por la polilla.
14 »¡Qué frágil es el ser humano!
¡Qué breve es la vida, tan llena de dificultades!
2 Brotamos como una flor y después nos marchitamos;
desaparecemos como una sombra pasajera.
3 ¿Tienes que vigilar a una criatura tan frágil
y exiges que yo te rinda cuentas?
4 ¿Quién podrá sacar pureza de una persona impura?
¡Nadie!
5 Tú has determinado la duración de nuestra vida.
Tú sabes cuántos meses viviremos,
y no se nos concederá ni un minuto más.
6 Así que, ¡déjanos tranquilos, déjanos descansar!
Somos como los jornaleros, entonces déjanos terminar
nuestro trabajo en paz.
7 »¡Hasta
un árbol tiene más esperanza!
Si lo cortan, volverá a brotar
y le saldrán nuevas ramas.
8 Aunque sus raíces hayan envejecido en la tierra
y su tocón esté podrido,
9 al sentir el agua renacerá
y echará nuevos brotes como un árbol recién plantado.
10 »En
cambio, cuando los seres humanos mueren, pierden su fuerza;
dan su último suspiro, y después, ¿dónde están?
11 Como el agua se evapora de un lago
y el río desaparece en la sequía,
12 así mismo la gente yace en la tumba y jamás se
levanta.
Hasta que los cielos dejen de existir, nadie despertará
ni será perturbado de su sueño.
13 »¡Cómo
quisiera que me escondieras en la tumba
y que allí me dejaras olvidado hasta que pase tu enojo!
¡Pero anota en tu calendario para que te acuerdes de
mí!
14 ¿Pueden los muertos volver a vivir?
De ser así, esto me daría esperanza durante todos mis
años de lucha
y con anhelo esperaría la liberación de la muerte.
15 Me llamarías y yo te respondería,
y tú me añorarías a mí, la obra de tus manos.
16 Entonces, cuidarías mis pasos
en lugar de vigilar mis pecados.
17 Mis pecados estarían sellados en una bolsa
y cubrirías mi culpa.
18 »En
cambio, de la manera que las montañas caen y se derrumban
y como las rocas se despeñan por el precipicio,
19 como el agua desgasta las piedras
y las inundaciones arrastran la tierra,
así mismo tú destruyes la esperanza de la gente.
20 Tú siempre puedes más que ellos, y desaparecen de la
escena.
Los desfiguras cuando mueren y los despides.
21 Ellos nunca saben si sus hijos crecen con honor
o si se hunden en el olvido.
22 Sufren con dolor;
su vida está llena de desgracia».
Segunda respuesta de Elifaz a Job
15 Luego
Elifaz el temanita respondió:
2 «¡Un
hombre sabio no contestaría con tanta palabrería!
No eres más que un charlatán.
3 Los sabios no se enredan en palabras vanas.
¿De qué sirven tales palabras?
4 ¿No tienes temor de Dios
ni reverencia a él?
5 Tus pecados le dicen a tu boca qué decir,
y tus palabras se basan en el astuto engaño.
6 Tu propia boca te condena, no yo;
tus propios labios testifican contra ti.
7 »¿Acaso
eres la primera persona que nació?
¿Naciste antes de que fueran creadas las colinas?
8 ¿Estuviste presente durante el concilio secreto de
Dios?
¿Tienes tú el monopolio de la sabiduría?
9 ¿Qué sabes tú que no sepamos nosotros?
¿Qué entiendes tú que no entendamos nosotros?
10 De nuestro lado están los hombres de edad y de canas,
¡más ancianos que tu padre!
11 »¿Es
el consuelo de Dios demasiado poco para ti?
¿No te es suficiente su palabra amable?
12 ¿Qué te ha quitado la razón?
¿Qué ha debilitado tu visión,
13 para que te vuelvas en contra de Dios
y digas estas cosas malvadas?
14 ¿Acaso puede algún mortal ser puro?
¿Puede alguien nacido de mujer ser justo?
15 Mira, Dios ni siquiera confía en los ángeles.
Ni los cielos son completamente puros a sus ojos,
16 ¡mucho menos una persona corrupta y pecadora
que tiene sed de maldad!
17 »Si
escuchas, yo te explicaré,
y te responderé con mi propia experiencia.
18 Se confirma en las palabras de los sabios,
que a su vez escucharon lo mismo de sus padres;
19 de aquellos a quienes se les dio la tierra
mucho antes de que llegara algún extranjero.
20 »Los
malos se retuercen de dolor toda su vida.
Para los despiadados están reservados años de
desgracia.
21 En sus oídos resuena el sonido del terror,
y aun en los días buenos temen el ataque del
destructor.
22 No se atreven a salir en la oscuridad
por miedo a ser asesinados.
23 Deambulan diciendo: “¿Dónde podré encontrar pan?”.
Saben que se acerca el día de su destrucción.
24 Ese día oscuro los llena de terror.
Viven en aflicción y angustia
como un rey que se prepara para la batalla.
25 Pues amenazan a Dios con el puño,
desafiando al Todopoderoso.
26 Con sus fuertes escudos en alto,
avanzan insolentes contra él.
27 »Esos
malvados están gordos y son prósperos;
su cintura se hincha de grasa,
28 pero sus ciudades quedarán en ruinas.
Vivirán en casas abandonadas
a punto de derrumbarse.
29 No durarán sus riquezas
ni sus bienes permanecerán.
Sus posesiones ya no se extenderán hasta el horizonte.
30 »No
escaparán de las tinieblas.
El sol abrasador secará sus retoños
y el aliento de Dios los destruirá.
31 Que no se engañen más confiando en riquezas huecas,
porque su única recompensa será el vacío.
32 Serán cortados en la flor de la vida;
sus ramas no reverdecerán jamás.
33 Serán como una vid cuyas uvas se recogen demasiado
temprano,
como un olivo que pierde sus flores antes de que se
forme el fruto.
34 Pues los que viven sin Dios son estériles.
Sus casas, enriquecidas mediante el soborno, se
quemarán.
35 Conciben desgracia y dan a luz maldad;
su vientre produce engaño».
SALMOS 138
Salmo de David.
138 Te
doy gracias, oh Señor, con todo el corazón;
delante de los dioses cantaré tus alabanzas.
2 Me inclino ante tu santo templo mientras adoro;
alabo tu nombre por tu amor inagotable y tu fidelidad,
porque tus promesas están respaldadas
por todo el honor de tu nombre.
3 En cuanto oro, tú me respondes;
me alientas al darme fuerza.
4 Todos
los reyes del mundo te darán gracias, Señor,
porque cada uno de ellos escuchará tus palabras.
5 Así es, cantarán acerca de los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es muy grande.
6 Aunque el Señor es grande, se ocupa de los
humildes,
pero se mantiene distante de los orgullosos.
7 Aunque
estoy rodeado de dificultades,
tú me protegerás del enojo de mis enemigos.
Extiendes tu mano,
y el poder de tu mano derecha me salva.
8 El Señor llevará a cabo los planes que tiene
para mi vida,
pues tu fiel amor, oh Señor, permanece para
siempre.
No me abandones, porque tú me creaste.
Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.
¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele
Dios podría estar hablándole de Él
Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.
Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”
Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”