LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 144

Junio 14 de 2026

La iglesia no cierra. Ahora más unidos, más cerca.

LA BIBLIA EN UN AÑO CBI | DÍA 144

 

JOB 16 – 19

Quinto discurso de Job: respuesta a Elifaz

16 Entonces Job volvió a hablar:

«Ya escuché todo esto antes,
    ¡qué consejeros tan miserables son ustedes!
¿Nunca dejarán de decir más que palabrería?
    ¿Qué los mueve a seguir hablando?
Si ustedes estuvieran en mi lugar, yo podría decir lo mismo.
    Podría lanzar críticas y menear mi cabeza ante ustedes.
Sin embargo, yo les daría palabras de ánimo;
    intentaría aliviar su dolor.
En cambio, sufro si me defiendo,
    y no sufro menos si me niego a hablar.

»Oh Dios, tú me has molido
    y arrasaste con mi familia.
Me has reducido a piel y huesos, como si tuvieras que demostrar que he pecado;
    mi carne consumida testifica en mi contra.
Dios me odia y me despedaza en su enojo.
    Rechina los dientes contra mí
    y me atraviesa con su mirada.
10 La gente me abuchea y se ríe de mí.
    Con desprecio me dan bofetadas en la mejilla,
    y una turba se junta en mi contra.
11 Dios me ha entregado a los pecadores
    y me ha arrojado en manos de los malvados.

12 »Yo vivía tranquilo hasta que él me quebró;
    me tomó por el cuello y me hizo pedazos.
Después me usó como blanco
13     y ahora sus arqueros me rodean.
Sus flechas me atraviesan sin misericordia
    y el suelo está empapado con mi sangre.
14 Una y otra vez él se estrella contra mí;
    arremete como un guerrero.
15 Me visto de tela áspera en señal de mi dolor.
    Mi orgullo yace en el polvo.
16 Mis ojos están enrojecidos de tanto llorar;
    los rodean sombras oscuras.
17 Sin embargo, no he hecho nada malo
    y mi oración es pura.

18 »Oh tierra, no escondas mi sangre;
    deja que clame por mí.
19 Ahora mismo, mi testigo está en el cielo;
    mi abogado está en las alturas.
20 Mis amigos me desprecian,
    y derramo mis lágrimas ante Dios.
21 Necesito un mediador entre Dios y yo,
    como una persona que intercede entre amigos.
22 Pues pronto me tocará recorrer ese camino
    del que nunca volveré.

Job sigue defendiendo su inocencia

17 »Mi espíritu está destrozado,
    y mi vida está casi extinguida.
    La tumba está lista para recibirme.
Estoy rodeado de burlones;
    observo que se mofan de mí de manera implacable.

»Debes defender mi inocencia, oh Dios,
    ya que nadie más se levantará en mi favor.
Les cerraste la mente para que no comprendieran,
    pero no permitas que triunfen.
Traicionan a sus amigos para su propio beneficio;
    haz que sus hijos desfallezcan de hambre.

»Dios me ha puesto en ridículo ante la gente;
    me escupen en la cara.
Mis ojos están hinchados de tanto llorar,
    y soy solamente una sombra de lo que fui.
Los íntegros se horrorizan cuando me ven;
    los inocentes se levantan contra los que no tienen a Dios.
Los justos siguen avanzando,
    y los de manos limpias se vuelven cada vez más fuertes.

10 »En cuanto a todos ustedes, regresen con mejores argumentos,
    aunque seguiré sin encontrar a un solo sabio entre ustedes.
11 Mis días se acaban.
    Mis esperanzas han desaparecido;
    los deseos de mi corazón están destruidos.
12 Estos hombres dicen que la noche es día;
    afirman que la oscuridad es luz.
13 ¿Qué pasará si voy a la tumba
    y tiendo mi cama en las tinieblas?
14 ¿Qué pasará si llamo padre a la tumba
    y madre o hermana a los gusanos?
15 ¿Dónde está entonces mi esperanza?
    ¿Podrá alguien encontrarla?
16 No, mi esperanza descenderá conmigo a la tumba.
    ¡Descansaremos juntos en el polvo!».

Segunda respuesta de Bildad a Job

18 Entonces Bildad el suhita respondió:

«¿Cuánto tiempo pasará hasta que dejes de hablar?
    ¡Habla con sentido si quieres que te respondamos!
¿Crees que somos animales?
    ¿Piensas que somos tontos?
Aunque con enojo te arranques el pelo,
    ¿se destruirá la tierra por eso?
    ¿Hará que las rocas tiemblen?

»Ciertamente la luz de los malvados se apagará;
    las chispas de su fuego no brillarán.
La luz en su carpa se oscurecerá;
    la lámpara colgada del techo se extinguirá.
La zancada confiada de los malvados se acortará.
    Sus propias artimañas provocarán su ruina.
Los malos quedan atrapados por una red;
    caen en el pozo.
Una trampa los agarra por los talones;
    el cepo los aprieta con fuerza.
10 Un lazo está escondido en el suelo;
    una cuerda atraviesa su camino.

11 »El terror rodea a los malvados
    y les causa problemas a cada paso.
12 El hambre agota sus fuerzas
    y la calamidad queda a la espera de que tropiecen.
13 La enfermedad les carcome la piel;
    la muerte devora sus miembros.
14 Son arrancados de la seguridad de sus hogares
    y llevados al rey de los terrores.
15 Los hogares de los malvados se quemarán por completo;
    azufre ardiente llueve sobre sus casas.
16 Sus raíces se secarán
    y sus ramas se marchitarán.
17 Desaparecerá de la tierra todo recuerdo de su existencia;
    nadie se acordará de sus nombres.
18 Serán sacados de la luz, arrojados a las tinieblas
    y expulsados del mundo.
19 No tendrán hijos ni nietos,
    ni habrá sobrevivientes donde habitaban.
20 La gente del occidente se queda consternada por su destino,
    y la gente del oriente está horrorizada.
21 Dirán: “Este fue el hogar de una persona malvada,
    el lugar de alguien que rechazó a Dios”».

Sexto discurso de Job: respuesta a Bildad

19 Entonces Job volvió a hablar:

«¿Hasta cuándo me torturarán?
    ¿Hasta cuándo intentarán aplastarme con sus palabras?
Ya me han insultado diez veces.
    Deberían avergonzarse de tratarme tan mal.
Aunque yo hubiera pecado,
    eso es asunto mío y no de ustedes.
Creen que son mejores que yo
    al usar mi humillación como prueba de mi pecado;
pero es Dios quien me hizo daño
    cuando me atrapó en su red.

»Yo clamo: “¡Socorro!” pero nadie me responde;
    protesto, pero no hay justicia.
Dios ha cerrado mi camino para que no pueda moverme;
    hundió mi senda en oscuridad.
Me ha despojado del honor
    y ha quitado la corona de mi cabeza.
10 Por todos lados me ha destruido, y estoy acabado.
    Arrancó de raíz mi esperanza como un árbol caído.
11 Su furia arde contra mí;
    me considera un enemigo.
12 Sus tropas avanzan
    y construyen caminos para atacarme;
    acampan alrededor de mi carpa.

13 »Mis familiares se mantienen lejos,
    y mis amigos se han puesto en mi contra.
14 Mi familia se ha ido
    y mis amigos íntimos se olvidaron de mí.
15 Mis sirvientes y mis criadas me consideran un extraño;
    para ellos soy como un extranjero.
16 Cuando llamo a mi sirviente, no viene,
    ¡tengo que rogarle!
17 Mi aliento le da asco a mi esposa;
    mi propia familia me rechaza.
18 Hasta los niños me menosprecian;
    cuando me levanto para hablar, me vuelven la espalda.
19 Mis amigos íntimos me detestan;
    los que yo amaba se han puesto en mi contra.
20 Quedé reducido a piel y huesos
    y he escapado de la muerte por un pelo.

21 »Tengan misericordia de mí, amigos míos, tengan misericordia;
    porque la mano de Dios me ha golpeado.
22 ¿Me perseguirán ustedes también como lo hace Dios?
    ¿No me han despellejado ya bastante?

23 »Oh, que mis palabras fueran grabadas;
    oh, que quedaran escritas en un monumento,
24 talladas con cincel de hierro y rellenas de plomo,
    y labradas en la roca para siempre.

25 »Pero en cuanto a mí, sé que mi Redentor vive,
    y un día por fin estará sobre la tierra.
26 Y después que mi cuerpo se haya descompuesto,
    ¡todavía en mi cuerpo veré a Dios!
27 Yo mismo lo veré;
    así es, lo veré con mis propios ojos.
    ¡Este pensamiento me llena de asombro!

28 »¿Cómo se atreven a seguir persiguiéndome,
    diciendo: “Es su propia culpa”?
29 Ustedes mismos deben tener temor al castigo,
    pues su actitud lo merece.
    Entonces sabrán que de verdad hay un juicio».

 

 

 

 

SALMOS 139

Para el director del coro: salmo de David.

139 Oh Señor, has examinado mi corazón
    y sabes todo acerca de mí.
Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto;
    conoces mis pensamientos, aun cuando me encuentro lejos.
Me ves cuando viajo
    y cuando descanso en casa.
    Sabes todo lo que hago.
Sabes lo que voy a decir
    incluso antes de que lo diga, Señor.
Vas delante y detrás de mí.
    Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza.
Semejante conocimiento es demasiado maravilloso para mí;
    ¡es tan elevado que no puedo entenderlo!

¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu!
    ¡Jamás podría huir de tu presencia!
Si subo al cielo, allí estás tú;
    si desciendo a la tumba, allí estás tú.
Si cabalgo sobre las alas de la mañana,
    si habito junto a los océanos más lejanos,
10 aun allí me guiará tu mano
    y me sostendrá tu fuerza.
11 Podría pedirle a la oscuridad que me ocultara,
    y a la luz que me rodea, que se convierta en noche;
12     pero ni siquiera en la oscuridad puedo esconderme de ti.
Para ti, la noche es tan brillante como el día.
    La oscuridad y la luz son lo mismo para ti.

13 Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo
    y me entretejiste en el vientre de mi madre.
14 ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo!
    Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien.
15 Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto,
    mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz.
16 Me viste antes de que naciera.
    Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro.
Cada momento fue diseñado
    antes de que un solo día pasara.

17 Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mí, oh Dios.
    ¡No se pueden enumerar!
18 Ni siquiera puedo contarlos;
    ¡suman más que los granos de la arena!
Y cuando despierto,
    ¡todavía estás conmigo!

19 ¡Oh Dios, si tan solo destruyeras a los perversos!
    ¡Lárguense de mi vida, ustedes asesinos!
20 Blasfeman contra ti;
    tus enemigos hacen mal uso de tu nombre.
21 Oh Señor, ¿no debería odiar a los que te odian?
    ¿No debería despreciar a los que se te oponen?
22 Sí, los odio con todas mis fuerzas,
    porque tus enemigos son mis enemigos.

23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
    pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan.
24 Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda
    y guíame por el camino de la vida eterna.

 


4 pasos que te ayudarán a tener un tiempo con Dios.


Invite en oración a la presencia de Dios y pídale que su verdad le sean reveladas.

  1. Lea despacio
  2. Lea en voz alta
  3. Mientras esté leyendo pregúntele a Dios:

¿Señor qué me quieres decir hoy?
Permita que el Espíritu Santo le revele


Dios podría estar hablándole de Él

  1. ¿Quién es Él?
  2. ¿Cuáles son sus características?
  3. ¿Qué hará?

Dios podrá estar hablándole a usted. Reflexione en lo siguiente:

  • P ¿Será un PECADO que debo confesar?
  • A ¿Será una ACTITUD que debo adoptar?
  • M ¿Será un MANDAMIENTO que debo obedecer?
  • P ¿Será una PROMESA que debo reclamar?
  • E ¿Será un EJEMPLO que debo seguir o evitar?

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.

  1. Pida PERDÓN: Confiese su pecado, arrepiéntase y reciba el perdón de Dios
  2. De GRACIAS: Agradezca a Dios por sus muchas bendiciones y promesas
  3. Por FAVOR: Ore por sus necesidades y las de otros; salvación, sanidad, protección
  4. Finalice diciendo TE AMO. Termine este tiempo en adoración y alabanza

Ahora que ha permitido que Dios le hablara, hable con Él en oración.

  1. ¿Qué le habló Dios?
  2. ¿Cómo esto cambiará sus perspectivas?
  3. ¿Cómo aplicará esto en su vida diaria?

Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis mandamientos”

Santiago 1:22 “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos”

DEVOCIONALES